PLD cuestiona autosuficiencia alimentaria dominicana por aumento de importaciones

Las compras externas crecen más rápido que la producción nacional
El núcleo del argumento de Montás sobre por qué la autosuficiencia alimentaria está en riesgo.

En Santo Domingo, un exministro de economía y dirigente opositor ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿puede la República Dominicana alimentarse a sí misma? Temístocles Montás, vicepresidente del PLD, advierte que detrás del discurso oficial de autosuficiencia se esconde una dependencia creciente de los mercados externos, visible en cifras que se han multiplicado varias veces en dos décadas. La tensión entre el optimismo gubernamental y los datos del comercio internacional revela una de las preguntas más antiguas de cualquier nación: quién controla el pan de cada día.

  • Las importaciones dominicanas de carnes se multiplicaron más de treinta veces entre 2006 y 2025, una aceleración que el PLD califica de señal de alarma estructural.
  • Desde 2020, en apenas cinco años, las compras externas de carnes casi se triplicaron, lo que sugiere que la tendencia no solo persiste sino que se intensifica.
  • El Gobierno defiende que el 85% de los alimentos consumidos son de origen local, pero la oposición señala que ese porcentaje podría estar erosionándose silenciosamente.
  • El choque entre ambas visiones no es solo estadístico: define si el país es dueño de su seguridad alimentaria o si la está delegando, poco a poco, a los mercados globales.
  • La salida propuesta pasa por modernizar la agricultura y elevar la productividad, aunque el camino concreto para lograrlo permanece sin consenso político.

Desde Santo Domingo, Temístocles Montás, vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana y exministro de economía, lanzó una advertencia sobre el rumbo alimentario del país. Su argumento central: la República Dominicana está comprando cada vez más alimentos en el exterior, y esa tendencia crece más rápido que su capacidad de producirlos en casa.

Los datos que presentó provienen del Centro de Comercio Internacional, organismo conjunto de la ONU y la OMC. En 2006, el país importaba 20.1 millones de dólares en carnes; en 2025, esa cifra llegó a 672.8 millones. Los cereales pasaron de 280.4 millones a 666.4 millones en el mismo período. Lo que más preocupa a Montás es la velocidad reciente: desde 2020, las importaciones de carnes casi se triplicaron en cinco años.

Detrás de los números, el dirigente identifica causas estructurales: facilidades crecientes para importar, pérdida de competitividad del productor local, costos de producción más altos y una demanda interna en expansión. El problema no es que el sector agropecuario no crezca, sino que su participación en el abastecimiento del mercado interno podría estar reduciéndose año tras año.

Esta lectura choca directamente con la del Gobierno. El presidente Luis Abinader sostuvo recientemente que el 85% de los alimentos consumidos en el país son producidos localmente, presentando a la República Dominicana como un modelo productivo capaz de abastecer su mercado interno e incluso convertirse en referente regional.

Montás no niega que exista producción local significativa, pero cuestiona si esa producción crece al mismo ritmo que la demanda. Su propuesta es elevar la productividad y modernizar la agricultura. Lo que está en juego, advierte, es la capacidad del país de controlar su propio destino alimentario frente a precios internacionales volátiles y disrupciones en el comercio global.

En Santo Domingo, el vicepresidente del Partido de la Liberación Dominicana lanzó una advertencia sobre el futuro alimentario del país. Temístocles Montás, quien alguna vez dirigió el ministerio de economía, sostiene que la República Dominicana está perdiendo su capacidad de alimentarse a sí misma, atrapada en una espiral creciente de dependencia de los mercados internacionales.

Los números que Montás presentó son contundentes. Hace dos décadas, en 2006, el país importaba apenas 20.1 millones de dólares en carnes y productos relacionados. Para 2025, esa cifra había saltado a 672.8 millones de dólares. Los cereales siguieron una trayectoria similar: de 280.4 millones a 666.4 millones de dólares en el mismo período. Estas cifras provienen del Centro de Comercio Internacional, un organismo conjunto de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio, lo que les da un peso institucional que no puede ignorarse fácilmente.

Lo más preocupante para Montás es la aceleración reciente. Desde 2020, las importaciones de carnes casi se triplicaron en cinco años, pasando de 204 millones a 673 millones de dólares. Los cereales experimentaron un crecimiento similar, subiendo de 423 millones a cerca de 700 millones de dólares. Este ritmo de crecimiento es lo que enciende las alarmas del dirigente opositor: las compras externas están aumentando mucho más rápido que la capacidad productiva del país.

Montás identifica las causas estructurales detrás de esta tendencia. Las facilidades para importar se han multiplicado. Los productores locales han perdido competitividad. Los costos de producción han subido. La demanda interna crece. Todos estos factores empujan a los dominicanos a buscar alimentos en el extranjero en lugar de confiar en lo que se produce en casa. Reconoce que ninguna economía moderna puede ser completamente autosuficiente en alimentos, pero el problema real es la velocidad y la magnitud del cambio.

El argumento de Montás va más allá de los números brutos. Plantea que el debate sobre la agricultura debe replantearse completamente. No se trata solo de cuánto produce el sector agropecuario en términos absolutos, sino de qué porcentaje del mercado alimentario nacional está siendo abastecido por agricultores y ganaderos dominicanos. Si la tendencia continúa, el país podría encontrarse en una situación paradójica: el sector agrícola sigue creciendo, pero su participación en el suministro de alimentos para los dominicanos se reduce año tras año.

Esta posición contrasta directamente con lo que sostiene el Gobierno. El presidente Luis Abinader afirmó hace poco más de un mes que el 85 por ciento de los alimentos consumidos en el país son producidos localmente. Lo dijo durante una actividad con productores agropecuarios, destacando que a pesar de las limitaciones geográficas y económicas, la República Dominicana ha consolidado un modelo productivo capaz de abastecer el mercado interno. Para Abinader, el país incluso podría convertirse en un referente regional.

La brecha entre estas dos visiones es fundamental. Montás no niega que haya producción local significativa, pero cuestiona si esa producción está creciendo al mismo ritmo que la demanda, o si el país está compensando el déficit con importaciones cada vez mayores. Su solución es clara: elevar la productividad y modernizar la agricultura para que los dominicanos dependan menos de lo que viene de afuera.

Lo que está en juego es la seguridad alimentaria del país y su capacidad de controlar su propio destino en un aspecto tan fundamental como la alimentación. Si las importaciones continúan creciendo más rápido que la producción nacional, el país quedará cada vez más vulnerable a los precios internacionales, a las disrupciones en el comercio global, y a las decisiones de otros gobiernos sobre qué vender y a qué precio.

El debate sobre el sector agropecuario debe enfocarse no solo en los niveles de producción, sino también en la proporción del mercado alimentario nacional que es abastecida por agricultores y ganaderos dominicanos
— Temístocles Montás, vicepresidente del PLD
La República Dominicana consolida un modelo productivo capaz de abastecer el mercado interno y convertirse en un referente regional
— Presidente Luis Abinader
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Montás enfatiza tanto la proporción del mercado en lugar de solo hablar de producción total?

Model

Porque una economía puede estar produciendo más alimentos en números absolutos, pero si las importaciones crecen el doble de rápido, entonces el país está perdiendo terreno. Es como si un agricultor produjera más cosecha cada año, pero sus vecinos le vendieran el doble de lo que él produce. Eventualmente, deja de importar.

Inventor

¿Qué tan grave es pasar de 20 millones a 673 millones en importaciones de carnes en veinte años?

Model

Es un cambio de escala. Significa que lo que era marginal se volvió central. En 2006, las carnes importadas eran un complemento. Hoy son una parte sustancial de lo que los dominicanos comen. Eso tiene consecuencias en empleos, en dinero que sale del país, en quién controla la cadena alimentaria.

Inventor

¿Pero no es normal que un país importe alimentos?

Model

Completamente normal. El problema no es importar, es la velocidad y la dirección. Si importas porque necesitas complementar lo que produces, está bien. Si importas porque tu producción local no puede competir, eso es un síntoma de un problema más profundo.

Inventor

¿Qué significa modernizar la agricultura en este contexto?

Model

Significa hacer que los agricultores dominicanos sean más eficientes, que produzcan más con menos recursos, que puedan competir en precio y calidad con lo que viene de afuera. Ahora mismo, parece que es más barato importar que producir localmente.

Inventor

¿Por qué el Gobierno dice que el 85 por ciento es local si los números de importaciones son tan altos?

Model

Ambas cosas pueden ser ciertas numéricamente. El 85 por ciento podría ser correcto si mides por volumen o calorías. Pero si mides por valor de mercado o por tendencia, Montás tiene razón: las importaciones están creciendo más rápido. Son dos formas diferentes de contar la misma realidad.

Contact Us FAQ