Durante años, los jugadores latinoamericanos exigieron que PlayStation regionalizara sus precios, como lo hacen sus competidores. Sony finalmente accedió, pero la tasa de conversión elegida —$20.50 pesos por dólar, casi tres pesos por encima del mercado— convierte una aparente victoria en una nueva fuente de agravio. A partir del 20 de agosto de 2026, México, Honduras y Nicaragua descubrirán si pagar en moneda local significa pagar más, y si la transparencia que faltó antes seguirá ausente ahora.