En el templo del fútbol sudamericano, el Maracaná, Platense enfrentó a Fluminense con ambición pero pagó el precio de dos descuidos defensivos que inclinaron la balanza 2-0. El equipo de Martín Palermo demostró carácter y generó ocasiones, pero la imprecisión en el área rival convirtió el esfuerzo en una deuda pendiente. Ahora, el Calamar tiene una semana para preparar una remontada en Vicente López que desafiaría no solo a un rival en racha, sino a una historia que pesa sobre todos los equipos argentinos que viajan a Brasil.