Piura acelera vacunación contra dengue con 144 mil dosis antes de las lluvias

Cuatro fallecidos por dengue en Piura, incluyendo una menor de edad, entre 7,663 casos confirmados en la región.
Una dosis no es suficiente para estar protegido
La coordinadora de inmunizaciones subraya por qué completar el esquema de vacunación es crítico antes de las lluvias.
Mark

¿Por qué enfocarse específicamente en jóvenes de diez a veinte años?

Mimi

Porque es donde ven más casos. Desde 2022, ese grupo concentra la mayor cantidad de contagios. No es arbitrario; es epidemiología.

Mark

Pero la cobertura de segunda dosis es del 85 por ciento. ¿Eso no es bastante alto?

Mimi

En números suena bien, pero significa que uno de cada seis jóvenes que recibió la primera dosis aún no tiene protección completa. Y ahora agregaron a los de diecisiete a veinte años, que es población nueva sin vacunar.

Mark

¿Qué cambia cuando llegan las lluvias?

Mimi

El mosquito prospera. El agua estancada se multiplica. Los casos se disparan. Por eso tienen que terminar en noviembre, antes de que el clima se vuelva perfecto para la transmisión.

Mark

Una niña murió. ¿Eso es raro con el dengue?

Mimi

No es lo más común, pero ocurre. Especialmente en casos graves. Es por eso que Gullazón insiste: una dosis no es suficiente. Necesitan la segunda para estar realmente protegidos.

Mark

¿Cómo llegan a los que no van a la escuela?

Mimi

Brigadas móviles. Van a los distritos, a las zonas rurales, a los domicilios. Es trabajo de campo, no solo de escritorio.

  • Con 7,663 casos confirmados y cuatro muertos —incluyendo una menor de edad— el brote de dengue en Piura no da señales de ceder y presiona a las autoridades a actuar antes de que las lluvias agraven la situación.
  • El verdadero cuello de botella no es iniciar esquemas de vacunación, sino completarlos: el 85% de quienes recibieron la primera dosis aún necesita la segunda para estar protegidos.
  • Las brigadas móviles recorren zonas rurales de Chulucanas y Tambogrande mientras colegios, institutos y universidades se convierten en puntos de vacunación para alcanzar a los jóvenes de 10 a 20 años más expuestos.
  • Noviembre es la fecha límite autoimpuesta: si las segundas dosis no se administran antes de que lleguen las lluvias, la próxima temporada húmeda podría disparar los contagios de forma exponencial.
  • Las autoridades hacen un llamado directo a los padres indecisos, recordándoles que la muerte de una niña en este brote es prueba de que el dengue no distingue edades ni espera consentimientos tardíos.

En Piura, una región que ya llora cuatro muertes por dengue —entre ellas la de una niña— las autoridades sanitarias han emprendido una carrera silenciosa pero urgente contra el tiempo y el mosquito. Con 144 mil dosis distribuidas en siete distritos de alto riesgo, la campaña de vacunación busca cerrar brechas de cobertura antes de que las lluvias de noviembre conviertan el territorio en caldo de cultivo para la enfermedad. Es la vieja tensión entre la voluntad humana y los ciclos de la naturaleza, resuelta esta vez con jeringas, brigadas móviles y la esperanza de que la ciencia llegue antes que el agua.

En Piura, la carrera contra el dengue se ha vuelto una cuestión de semanas. Con casi ocho mil casos confirmados y cuatro muertes —una de ellas una niña— la región enfrenta un brote que no cede. Antes de que lleguen las lluvias, la Dirección Regional de Salud despliega 144 mil dosis en siete distritos de alto riesgo: Piura, Castilla, Chulucanas, Tambogrande, Bellavista, Sullana y Pariñas.

La estrategia apunta a jóvenes de diez a veinte años, el grupo con mayor concentración de casos desde 2022. La campaña arrancó en 2024 dirigida a adolescentes de diez a dieciséis años, pero en febrero el Ministerio de Salud amplió el rango hasta los veinte. El desafío, según Natali Gullazón Ruiz, coordinadora regional de inmunizaciones, ya no es iniciar esquemas: es completarlos. Cerca del 85% de quienes recibieron la primera dosis aún necesita la segunda, y el intervalo mínimo entre ambas es de tres meses, lo que convierte a noviembre en una fecha límite inamovible.

Para alcanzar a quienes faltan, brigadas móviles recorrerán zonas rurales mientras instituciones educativas servirán como puntos de vacunación. Los jóvenes mayores de edad pueden acudir directamente a cualquier establecimiento de salud. Para los menores, Gullazón hace un llamado explícito a los padres que dudan, recordándoles que entre las víctimas del brote hay una niña. La ventana es estrecha y Piura no puede permitirse la lentitud.

En Piura, la carrera contra el dengue se acelera. Con casi ocho mil casos confirmados y cuatro muertes ya contabilizadas —una de ellas una niña— la región enfrenta un brote que no cede. Ahora, antes de que lleguen las lluvias en los próximos meses, las autoridades sanitarias despliegan una estrategia de vacunación masiva: 144 mil dosis distribuidas en siete distritos considerados de alto riesgo: Piura, Castilla, Chulucanas, Tambogrande, Bellavista, Sullana y Pariñas.

La Dirección Regional de Salud recibió este nuevo lote de vacunas con un objetivo claro: cerrar las brechas de cobertura antes de que el clima húmedo de la temporada de lluvias cree condiciones ideales para la proliferación del mosquito transmisor. La estrategia se enfoca en jóvenes de diez a veinte años, el grupo donde los epidemiólogos han documentado la mayor concentración de casos desde 2022. La campaña comenzó en 2024 dirigida inicialmente a adolescentes de diez a dieciséis años, pero en febrero de este año el Ministerio de Salud amplió el rango de edad hasta los veinte.

Natali Gullazón Ruiz, coordinadora regional de inmunizaciones, explica que el verdadero desafío ya no es simplemente iniciar nuevos esquemas de vacunación. Es completarlos. Aproximadamente el 85 por ciento de quienes recibieron la primera dosis aún necesita la segunda para estar protegidos. En el grupo inicial de diez a dieciséis años, la cobertura superó el 90 por ciento, pero la expansión a jóvenes de diecisiete a veinte años incorporó una población nueva que debe completar su protección. La segunda dosis requiere un intervalo mínimo de tres meses después de la primera, por lo que las autoridades han fijado noviembre como fecha límite para administrar todas las segundas dosis antes de que las lluvias intensifiquen la transmisión.

La vacuna protege contra los cuatro serotipos del dengue y está diseñada para reducir los casos graves y las hospitalizaciones. Pero una sola dosis no es suficiente, subraya Gullazón. Por eso, la estrategia incluye brigadas móviles que recorrerán los distritos priorizados, incluyendo zonas rurales de Chulucanas y Tambogrande, para localizar a quienes aún no han completado su esquema. Las instituciones educativas, institutos y universidades también servirán como puntos de vacunación, con coordinación entre la Dirección Regional de Salud y la Dirección Regional de Educación para identificar a estudiantes pendientes.

Para los jóvenes de diecisiete a veinte años, que son mayores de edad, el acceso es directo: pueden acudir a cualquier establecimiento de salud para recibir información y vacunarse sin necesidad de autorización parental. Pero para los menores, Gullazón hace un llamado explícito a los padres que aún dudan. La presencia de una muerte infantil entre las víctimas del brote actual subraya la urgencia. "Es importante que los padres que aún no están convencidos permitan que las brigadas visiten su domicilio o firmen el consentimiento cuando se acerquen a la institución educativa", dice.

La región está en una ventana de tiempo estrecha. Los 7.663 casos registrados hasta ahora y las cuatro muertes documentadas —incluyendo la de una menor— son recordatorio de que el dengue no espera. Las lluvias tampoco. Si la vacunación no avanza rápido, si las brechas de cobertura no se cierran antes de noviembre, la próxima temporada húmeda podría traer un aumento exponencial de casos. Por eso Piura no puede permitirse el lujo de la lentitud.

El grupo de población objetivo es de 10 a 20 años porque es donde encontramos mayor cantidad de casos de dengue desde 2022
— Natali Gullazón Ruiz, coordinadora regional de inmunizaciones
Una dosis no es suficiente
— Natali Gullazón Ruiz
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