En España, los resultados de PISA 2025 no revelan simplemente quién va adelante o atrás, sino cómo dos generaciones de jóvenes están perdiendo terreno de maneras distintas y complementarias. Las alumnas aventajan en lectura y han alcanzado a los chicos en ciencias, pero siguen rezagadas en matemáticas; ellos, en cambio, acumulan las caídas más pronunciadas en la última década. Lo que el informe ilumina no es una competencia entre géneros, sino el reflejo de estructuras culturales que limitan a unos y a otras de formas diferentes, con consecuencias que se proyectarán sobre sus vidas adultas.