Cuba registra tasa de ocupación de 49,1%, muy por debajo del promedio latinoamericano de 58,9%, mientras inflación del 25% erosiona salarios estatales equivalentes a menos de 10 dólares. El empleo informal ya representa 25% de la fuerza laboral, sin garantías ni derechos, mientras sectores clave como turismo y tabaco enfrentan deterioro en ingresos y plantillas.
Pilares del empleo decente se erosionan en Cuba ante crisis económica
Tengo que salir a luchar, porque el dinero no alcanza
¿Por qué es importante que Cuba tenga una tasa de ocupación tan baja comparada con el resto de América Latina?
Porque significa que millones de personas en edad de trabajar simplemente no tienen empleo. No es que hayan elegido no trabajar. Es que no hay suficientes puestos, o los que hay no ofrecen lo que necesitan para vivir.
Pero espera, ¿esa cifra de 49,1 por ciento incluye a la gente que trabaja informalmente? ¿O solo cuenta empleos formales?
La Encuesta Nacional de Ocupación de 2024 cuenta ocupación en general. Pero el punto es que incluso con esa cifra, Cuba está muy por debajo del promedio regional.
Entonces, ¿qué está pasando con los salarios?
Se deprecian constantemente. Un salario estatal medio equivale a menos de 10 dólares. Y la inflación está en 25 por ciento para este año. Así que incluso si ganas algo, pierdes poder adquisitivo cada mes.
¿Esos números de inflación vienen de fuentes oficiales cubanas o de estimaciones externas?
El Centro de Estudios de la Economía Cubana reporta que en el primer semestre de 2026 los precios subieron 20 por ciento respecto a 2025. La estimación del 25 por ciento para el año completo es proyección.
¿Y por qué la gente no simplemente se queda en empleos estatales si al menos tienen algún ingreso?
Porque los horarios son fijos, hay responsabilidades, y además enfrentas problemas como falta de transporte, apagones, escasez de agua. Una persona como Magalys, que trabajó toda su vida como contable, ve que recontratarse no es rentable cuando gana 6 dólares de pensión.
Pero ella sigue trabajando vendiendo café. ¿Eso le da más dinero que recontratarse?
Aparentemente sí, o al menos le parece más flexible. Vende café y cigarros a su ritmo, sin horarios fijos.
¿Qué dicen los especialistas que debería hacerse?
El Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030 apunta a expandir las micro, pequeñas y medianas empresas. Ya hay más de 16 mil aprobadas. Pero también hay un problema: trabajadores calificados migran del sector estatal al privado o a la informalidad porque los salarios estatales son tan bajos.
¿Hay datos sobre cuántos trabajadores calificados se están yendo?
No hay cifras específicas en los reportes disponibles. Ileana Díaz del Centro de Estudios de la Economía Cubana lo describe como un patrón, pero no hay números exactos de cuántos.
¿Y los jóvenes? ¿Qué opciones tienen?
Muy pocas. Un universitario de 23 años en Artemisa no encontró trabajo que pagara lo justo en su pueblo. Terminó comprando una moto eléctrica para dar viajes. Sin protección, sin derechos, pero genera ingresos.
El Pulso
- Tasa de ocupación de Cuba: 49,1%, frente a 58,9% en América Latina y el Caribe
- Salario estatal medio equivale a menos de 10 dólares; pensión de jubilación de Magalys: 5 mil pesos (6 dólares)
- Inflación estimada de 25% para 2026; precios subieron 20% en primer semestre respecto a 2025
- Empleo informal representa 25% de la fuerza laboral, sin garantías ni derechos
- Más de 16 mil 100 mipymes aprobadas; sector privado alcanza 1,3 millones de empleados en 2024
Cuba registra tasa de ocupación de 49,1%, muy por debajo del promedio latinoamericano de 58,9%, mientras inflación del 25% erosiona salarios estatales equivalentes a menos de 10 dólares. El empleo informal ya representa 25% de la fuerza laboral, sin garantías ni derechos, mientras sectores clave como turismo y tabaco enfrentan deterioro en ingresos y plantillas.
En Cuba, los pilares del empleo decente se deterioran ante la policrisis, con salarios depreciados, informalidad creciente y tasas de ocupación entre las más bajas de América Latina, según reportes de la OIT y estadísticas nacionales.
Magalys tiene 63 años y vende café desde un termo que prepara cada mañana en su casa. Todos los días de semana, se coloca a las afueras del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en el centro de La Habana, ofreciendo tazas de café y cigarros a quien pase. Aunque recibe una pensión por jubilación, el dinero no le alcanza. "Tengo que salir a luchar", dice a sus clientes. Su historia es la de millones en Cuba hoy: personas que trabajan en la informalidad, sin protecciones, sin garantías, porque los ingresos formales simplemente no permiten vivir.
Esta realidad se agudiza justo cuando el mundo conmemora el Día Mundial del Trabajo Decente, cada 7 de octubre desde 2008. El concepto de empleo decente fue definido en 1999 por Juan Somavia, primer director general de la Organización Internacional del Trabajo, como un medio de autorrealización desde la libertad, no solo de subsistencia. Según Virgilio Levaggi, director regional adjunto de la OIT para América Latina y el Caribe, el empleo decente debe respetar principios y derechos laborales fundamentales, ofrecer un ingreso justo y proporcional al esfuerzo, incluir protección social, y permitir el diálogo. En Cuba, esos pilares se erosionan.
La cifra más reveladora viene de la Encuesta Nacional de Ocupación de 2024: solo el 49,1 por ciento de la población en edad laboral tiene empleo. En América Latina y el Caribe, el promedio es 58,9 por ciento. Cuba está entre los más bajos de la región. La población en edad laboral del país es de 5 millones 606 mil 541 personas, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. El mercado laboral se ha transformado bajo presiones que van desde el embargo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero hasta una inflación estimada del 25 por ciento para cerrar 2026. En el primer semestre de este año, los precios subieron cerca del 20 por ciento respecto a 2025, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana.
Magalys trabajó como contable toda su vida. Hoy cobra una pensión de 5 mil pesos cubanos, equivalentes a alrededor de seis dólares según las tasas de cambio vigentes. Podría recontratarse en su antiguo puesto estatal para ganar un salario extra, pero no lo ve rentable. Un salario medio estatal en Cuba equivale a menos de 10 dólares, con horarios fijos, responsabilidades, y dificultades cotidianas como falta de transporte, apagones y escasez de agua. Los salarios en pesos que paga principalmente el Estado, el mayor empleador del país, se deprecian constantemente ante la inflación. Las protecciones sociales pierden valor incluso cuando, como afirmó en junio el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz, se amplían los presupuestos.
Un joven de 23 años, universitario de una comunidad rural en Artemisa, enfrenta dilemas similares. Cuando su universidad cerró en febrero y pasó a modalidad digital por la crisis, buscó trabajo. En su pueblo apenas hay opciones que paguen lo justo. Consideró trabajar en una escuela primaria, pero el salario era muy bajo y requería asistencia diaria. El trabajo agrícola paga aún menos. Optó por lo que muchos jóvenes hacen: compró una moto eléctrica y ahora da viajes cortos a personas conocidas. Es informal, sin protección, pero genera ingresos.
El empleo informal ya representa el 25 por ciento de la fuerza laboral cubana, concentrado mayormente en el sector privado, según la Encuesta Nacional de Ocupación. Estos trabajadores carecen de garantías ni derechos laborales. Un estudio de la Universidad de La Habana en 2025 identificó que sectores vulnerables enfrentan "barreras sistémicas como falta de accesibilidad y discriminación", requiriendo un control más integral y homogenización del ordenamiento jurídico. Juristas como Roberto Rodríguez ya identificaban en 2022 hasta siete retos para que el Estado cubano cumpliera con los estándares de empleo decente. En 2023, el investigador Ovidio D'Angelo describía que las condiciones sociales creaban dilemas al respecto. La situación de 2026 hace más complejo seguir estas prerrogativas internacionales, recientemente ampliadas.
Sectores clave que antaño generaban empleo, como el turismo y el tabaco, enfrentan hoy deterioro en horarios, plantillas e ingresos. El Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 incluye entre sus objetivos "generar empleos suficientes y productivos", con metas de proveer más oportunidades de empleo decente. Especialistas ven en la expansión de micro, pequeñas y medianas empresas una posible contribución. Con más de 16 mil 100 mipymes aprobadas a la fecha, el sector privado ha crecido a 1,3 millones de empleados en 2024. Sin embargo, el sector estatal posee gran número de vacantes que no se llenan porque trabajadores calificados ven los salarios como insuficientes y migran al sector privado o a la economía informal.
Ana Fundora, de 22 años, recién graduada de Historia de la Universidad de La Habana, cumple servicio social obligatorio. Su mayor motivación es terminarlo. "Si me pagaran mejor pudiera ejercer mi carrera, pero cuando termine quiero estar de lleno en algo que me dé dinero e igual me apasione", dice. Su generación enfrenta un mercado laboral que no ofrece lo que la definición internacional de empleo decente promete: autorrealización, ingresos justos, protección, derechos. En su lugar, ofrece informalidad, depreciación constante, y la necesidad de elegir entre subsistir y realizarse.
Citas Notables
Aunque cobre una jubilación, tengo que salir a luchar, porque el dinero no alcanza— Magalys, jubilada de 63 años
Mi mayor motivación es terminar el servicio social obligatorio, si me pagaran mejor pudiera ejercer mi carrera, pero cuando termine quiero estar de lleno en algo que me dé dinero e igual me apasione— Ana Fundora, graduada de Historia de 22 años