En un tiempo que premia la velocidad y evita la incomodidad, la psicóloga chilena Pilar Sordo propone una inversión radical: el miedo no es la señal para detenerse, sino el combustible para avanzar. Desde Buenos Aires, en conversación con LA NACION, Sordo extiende esa lógica al lenguaje y a la autopercepción, argumentando que la manera en que nos hablamos a nosotros mismos y a los demás determina, en última instancia, la calidad de nuestra vida interior y de nuestros vínculos. Su mensaje es antiguo en su sabiduría y urgente en su contexto: el crecimiento verdadero solo ocurre en la incomodidad
Pilar Sordo: el miedo es un motor para asumir desafíos con osadía
El miedo es un motor, no un obstáculo para la acción
¿Por qué Sordo insiste tanto en que el miedo no es algo que deba detenernos?
Porque ha visto en su propia vida que el miedo es información, no una señal de alto. Cuando ella decidió conectar con el mundo hispanohablante, tenía miedo. Pero actuó de todas formas. Eso es lo que quiere transmitir.
Pero hay que ser cuidadosos aquí. Ella habla desde su experiencia personal como escritora y psicóloga exitosa. No todos tienen la misma red de contención o las mismas oportunidades para "actuar con miedo". ¿Qué pasa con alguien en una situación precaria?
Es un punto justo. ¿Qué dice Sordo sobre eso en la entrevista?
No lo aborda directamente. Se enfoca en la mentalidad, en cómo el miedo puede ser un motor. Pero tienes razón: el contexto importa.
Ahora bien, lo del lenguaje. ¿Realmente cree que los emoticones están enfermando a la gente?
No exactamente. Lo que dice es que cuando reemplazamos palabras por símbolos, perdemos la capacidad de expresar matices. Y eso afecta la profundidad de nuestros vínculos. Es una observación sobre la pobreza expresiva, no una condena moral.
Pero aquí hay un salto lógico que no está completamente justificado. Ella cita a José Luis Marín diciendo que "el ser humano se enferma por falta de palabras". ¿Eso es una conclusión científica o una interpretación? La entrevista no lo aclara.
¿Y la idea de que cómo te hablas a ti mismo define tu visión del mundo? Eso suena a autoayuda.
Ella lo fundamenta en ocho años de investigación. No es solo una intuición. Pero tienes razón en ser escéptico: la entrevista no detalla esa investigación, así que no sabemos exactamente qué metodología usó.
Exacto. Sabemos que investigó durante ocho años, pero no sabemos qué investigó, con quién, bajo qué parámetros. Eso es un vacío importante.
¿Y lo de la incomodidad como motor de crecimiento? ¿Eso es universal?
Probablemente no. Pero Sordo está cuestionando la cultura de la felicidad constante, que es real. Está diciendo que la maduración duele, y eso es verdad para muchas personas.
Sí, pero nuevamente: hay gente cuya incomodidad no es una invitación al crecimiento sino una trampa. La pobreza, la enfermedad, la discriminación. Sordo habla desde un lugar de privilegio relativo, y eso no invalida sus ideas, pero sí limita su alcance.
Il Polso
- Sordo advierte que sustituir palabras por emoticones no es un cambio estético sino una amputación emocional: sin vocabulario, no hay forma de nombrar lo que duele ni lo que alegra.
- La impaciencia contemporánea agrava la crisis: cada vez cuesta más decir lo que se siente y, al mismo tiempo, cada vez hay menos disposición del otro para escucharlo.
- Las conversaciones genuinas —aquellas en las que ambos interlocutores se exponen a ser transformados— se vuelven una rareza en un mundo donde predominan los monólogos interrumpidos.
- Frente a la exigencia social de felicidad permanente, Sordo reivindica la incomodidad como el único motor real del cambio y la maduración personal.
- Su propuesta de fondo es concreta: actuar con miedo, no esperar a que desaparezca, porque la osadía —no la certeza— es lo que abre caminos.
En un tiempo que premia la velocidad y evita la incomodidad, la psicóloga chilena Pilar Sordo propone una inversión radical: el miedo no es la señal para detenerse, sino el combustible para avanzar. Desde Buenos Aires, en conversación con LA NACION, Sordo extiende esa lógica al lenguaje y a la autopercepción, argumentando que la manera en que nos hablamos a nosotros mismos y a los demás determina, en última instancia, la calidad de nuestra vida interior y de nuestros vínculos. Su mensaje es antiguo en su sabiduría y urgente en su contexto: el crecimiento verdadero solo ocurre en la incomodidad.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, conversó con LA NACION sobre una convicción que ha guiado gran parte de su trabajo: el miedo no es un obstáculo que deba superarse antes de actuar, sino un motor que debe aprovecharse mientras se actúa. "No hay que dejar de hacer algo por miedo", afirmó. Fue precisamente esa osadía —esa disposición a moverse hacia adelante en la incertidumbre— lo que le permitió construir una audiencia amplia en el mundo hispanohablante.
Pero Sordo fue más lejos y señaló lo que considera un problema aún más profundo: la erosión del lenguaje en las relaciones humanas. Las personas usan cada vez menos vocabulario, lo que reduce su capacidad de expresar su vida interior. Apoyándose en el psiquiatra español José Luis Marín, sostiene que el ser humano se enferma por falta de palabras. El reemplazo del lenguaje por emoticones empobrece los vínculos de maneras que todavía no comprendemos del todo.
A esto se suma la impaciencia: cuesta más decir lo que se siente y, al mismo tiempo, el otro tiene menos paciencia para escuchar. El resultado es que las conversaciones verdaderas —aquellas en las que ambos participantes se exponen a ser transformados por lo que el otro dice— se vuelven cada vez más escasas.
Tras ocho años de investigación, Sordo llegó a una conclusión que considera central: la forma en que cada persona se habla a sí misma define su autoestima y su manera de percibir el mundo. Quien se reconoce como alguien confiable proyecta esa confianza en su entorno. La autopercepción es el filtro a través del cual se experimenta todo lo demás: el duelo, el propósito, las emociones. Y en ese marco, Sordo cuestiona la exigencia social de felicidad permanente: la incomodidad, lejos de ser un fracaso, es la única invitación real al crecimiento.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, se sentó con José del Río para conversar con LA NACION sobre un tema que ha ocupado gran parte de su carrera: cómo el miedo, lejos de ser un enemigo, funciona como combustible para la acción. Su mensaje es directo y sin matices: no se trata de vencer el miedo antes de actuar, sino de actuar a pesar de él, de atravesarlo.
"No hay que dejar de hacer algo por miedo", afirmó con cierta complicidad hacia quienes la escuchan. "Para mí, el miedo es un motor, un estimulador. Esa osadía, ese arrojo y hasta la falta de vergüenza me permitieron acercarme al mundo hispano y conectar con tanta gente". La especialista habla desde su propia experiencia: su capacidad de moverse hacia adelante a pesar de la incertidumbre es lo que la llevó a construir una audiencia significativa en el mundo hispanohablante.
Pero Sordo no se detiene en la cuestión del miedo. Durante la entrevista, desplazó el foco hacia un problema que considera más profundo: la erosión del lenguaje en las relaciones humanas. Observa que las personas utilizan menos vocabulario en sus conversaciones cotidianas, un fenómeno que reduce drásticamente la capacidad de expresar lo que sucede en el interior de cada uno. Citando al psiquiatra español José Luis Marín, Sordo sostiene que el ser humano se enferma por falta de palabras. El intercambio de lenguaje por emoticones, por ejemplo, afecta la profundidad de los vínculos de manera que aún no terminamos de comprender.
Lo que agrava esta situación es la impaciencia contemporánea. "Hemos ido reduciendo la paciencia, porque no solo me cuesta decirte lo que me pasa, sino que cada vez tú tienes menos paciencia para escucharme a mí", explicó. Esta combinación de vocabulario empobrecido e impaciencia mutua hace que las conversaciones genuinas sean cada vez más raras. Una verdadera conversación, según Sordo, requiere que ambos participantes se expongan a la posibilidad de transformarse con lo que el otro dice. Sin eso, lo que queda es apenas un monólogo interrumpido, donde nadie se siente realmente escuchado ni atendido.
Después de ocho años de investigación, Sordo llegó a una conclusión que considera fundamental: la forma en que cada persona se habla a sí misma determina su amor propio y define cómo percibe el mundo. "Cómo te hablas define tu amor propio y tu visión del mundo", resumió. Si alguien se percibe como una persona confiable o noble, proyecta esa confiabilidad en su entorno. La autopercepción no es un lujo psicológico; es el filtro a través del cual experimentamos todo lo demás: los procesos de duelo, la definición del propósito de vida, la forma en que expresamos las emociones.
Esta perspectiva la lleva a cuestionar una exigencia social que considera perniciosa: la demanda constante de felicidad. Para Sordo, la incomodidad no es un fracaso sino una invitación. Es el único motor real del crecimiento y del cambio de prioridades. Evitar la molestia es, en cierto sentido, evitar la maduración. El mensaje que deja es incómodo precisamente porque es verdadero: no se crece en la comodidad, y pretender que sí es una ilusión que nos mantiene estancados.
Citazioni salienti
No hay que dejar de hacer algo por miedo. Para mí, el miedo es un motor, un estimulador. Esa osadía, ese arrojo y hasta la falta de vergüenza me permitieron acercarme al mundo hispano y conectar con tanta gente.— Pilar Sordo
Cómo te hablas define tu amor propio y tu visión del mundo— Pilar Sordo