En un tiempo que premia la comodidad y teme la incomodidad, la psicóloga chilena Pilar Sordo propone una inversión radical: el miedo no es un obstáculo que deba eliminarse, sino una fuerza que, bien comprendida, nos empuja hacia el crecimiento y la conexión con otros. En conversación con LA NACION, Sordo advierte además que el empobrecimiento del lenguaje cotidiano y la pérdida de paciencia para escuchar están erosionando silenciosamente los vínculos que nos sostienen como personas y como comunidad. Su tesis de fondo es antigua y urgente a la vez: la maduración humana no ocurre en la calma, si
Pilar Sordo: el miedo como motor y la osadía para vencer obstáculos
El miedo es un motor, un estimulador para la osadía
¿Por qué Sordo insiste tanto en que el miedo es un motor y no algo que deba evitarse?
Porque ha visto que las personas que logran conectar con otros, que crecen, son justamente las que actúan a pesar del miedo. No es que no sientan miedo; es que no dejan que el miedo las paralice.
Pero eso es una observación sobre personas que ya actuaron. ¿Tiene datos sobre cuántas personas no actúan por miedo y qué les pasó?
No, eso no está en la entrevista. Lo que sí está es su propia experiencia: ella usó esa osadía para conectar con el mundo hispanohablante.
¿Y qué dice sobre por qué el lenguaje se está empobreciendo? ¿Es solo que la gente habla menos o hay algo más?
Ella lo vincula a los emoticones, a la falta de paciencia. Dice que cuando reemplazamos palabras con símbolos, perdemos profundidad en los vínculos.
Pero ¿eso es una causa o una correlación? ¿Habla menos gente porque usa emoticones, o usa emoticones porque tiene menos paciencia por otras razones?
La entrevista no lo especifica. Sordo lo presenta como un fenómeno, no como una cadena causal probada.
¿Qué es lo más importante de lo que dice sobre la autopercepción?
Que cómo te hablas a ti mismo define tu amor propio y tu visión del mundo. Eso no es solo psicología; es el filtro a través del cual experimentas todo.
¿Investigó eso durante ocho años? ¿Qué metodología usó?
La entrevista no lo dice. Solo menciona que investigó el tema durante ese tiempo.
¿Y su crítica a la exigencia de estar siempre feliz?
Dice que la incomodidad es lo único que realmente nos invita al crecimiento. Que la maduración requiere estar dispuesto a estar mal.
Eso es una posición filosófica, no un hallazgo. ¿Tiene evidencia de eso o es su interpretación?
Es su interpretación basada en lo que ha observado. La entrevista no presenta estudios que lo respalden.
Der Puls
- Sordo lanza una advertencia que incomoda: una cultura obsesionada con la felicidad inmediata está produciendo personas incapaces de tolerar el malestar necesario para crecer.
- El lenguaje cotidiano se está empobreciendo —emoticones reemplazan palabras, los intercambios se fragmentan— y con él se pierden los vínculos emocionales profundos que dan sentido a la vida.
- La paciencia para escuchar al otro se agota al mismo ritmo que el vocabulario: el resultado son monólogos que se interrumpen mutuamente disfrazados de conversación.
- Ocho años de investigación llevaron a Sordo a una conclusión que lo atraviesa todo: la voz interna con que cada persona se habla a sí misma define su amor propio, su visión del mundo y su capacidad de procesar el duelo.
- La salida que propone no es un método ni una técnica, sino una actitud: la osadía de actuar con miedo, de exponerse a ser transformado por el otro, de abrazar la incomodidad como condición del cambio real.
En un tiempo que premia la comodidad y teme la incomodidad, la psicóloga chilena Pilar Sordo propone una inversión radical: el miedo no es un obstáculo que deba eliminarse, sino una fuerza que, bien comprendida, nos empuja hacia el crecimiento y la conexión con otros. En conversación con LA NACION, Sordo advierte además que el empobrecimiento del lenguaje cotidiano y la pérdida de paciencia para escuchar están erosionando silenciosamente los vínculos que nos sostienen como personas y como comunidad. Su tesis de fondo es antigua y urgente a la vez: la maduración humana no ocurre en la calma, sino en el espacio incómodo donde uno elige actuar a pesar del miedo.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, conversó con LA NACION sobre una convicción que ha guiado su trabajo durante años: el miedo no es un enemigo que deba vencerse, sino un motor que debe aprovecharse. "No hay que dejar de hacer algo por miedo", afirmó. Fue precisamente esa osadía —esa disposición a actuar sin garantías— lo que le permitió conectar con miles de personas en el mundo hispanohablante.
Pero Sordo fue más allá de la psicología del miedo y señaló un problema que considera más silencioso y más urgente: la erosión del lenguaje en la vida cotidiana. Las personas hablan con menos palabras, reemplazan el intercambio verbal con emoticones y reducen las conversaciones a fragmentos. Citando al psiquiatra español José Luis Marín, advirtió que los seres humanos enferman por falta de palabras. A ese empobrecimiento se suma otro fenómeno: la pérdida de paciencia para escuchar. El resultado es que las conversaciones se vuelven superficiales, monólogos que se interrumpen mutuamente sin que nadie se sienta verdaderamente atendido.
Tras ocho años de investigación, Sordo llegó a una conclusión que lo articula todo: la manera en que cada persona se habla a sí misma determina su amor propio y su visión del mundo. Quien se percibe como confiable proyecta esa confianza hacia afuera; quien se ve como frágil tiñe con esa fragilidad todas sus relaciones. Esa autopercepción define también cómo se procesa el duelo y cómo se articula el propósito de vida.
Detrás de todo esto hay una crítica a la cultura contemporánea: la exigencia de estar siempre bien, de evitar la incomodidad a cualquier precio. Para Sordo, es precisamente esa incomodidad la que invita al crecimiento real. La maduración no es confortable, y quizás ese sea su mensaje más difícil de aceptar: que transformarse exige estar dispuesto a estar asustado, a estar fuera de lugar, a actuar de todas formas.
Pilar Sordo, psicóloga y escritora chilena, se sentó con José del Río para conversar con LA NACION sobre un tema que ha perseguido su trabajo durante años: cómo el miedo, lejos de ser un enemigo, puede convertirse en el combustible que nos impulsa a actuar. Su mensaje es directo y sin concesiones. No se trata de eliminar el miedo, sino de aprender a moverse dentro de él.
"No hay que dejar de hacer algo por miedo. Para mí, el miedo es un motor, un estimulador", explicó Sordo durante la entrevista. Esa osadía, ese arrojo y hasta cierta falta de vergüenza, agregó, fueron precisamente lo que le permitió acercarse al mundo hispanohablante y conectar con miles de personas. La idea central es simple pero potente: el crecimiento no ocurre en la comodidad, sino en el espacio incómodo donde el miedo nos obliga a actuar de todas formas.
Pero Sordo no se detiene en la psicología del miedo. Durante la conversación, desplazó el foco hacia un problema que ve como más urgente y silencioso: la erosión del lenguaje en nuestras vidas cotidianas. Las personas, observa, usan menos vocabulario al hablar. Ese empobrecimiento del lenguaje tiene consecuencias profundas. Citando al psiquiatra español José Luis Marín, Sordo señala que los seres humanos enferman por falta de palabras. Cuando reemplazamos el intercambio verbal con emoticones, cuando reducimos la conversación a fragmentos, perdemos la profundidad de los vínculos que nos sostienen.
El problema se agrava por otra tendencia contemporánea: la falta de paciencia. "Hemos ido reduciendo la paciencia, porque no solo me cuesta decirte lo que me pasa, sino que cada vez tú tienes menos paciencia para escucharme a mí", señaló. Esa combinación —menos palabras, menos paciencia— hace que las conversaciones se conviertan en algo superficial. Ya no hay espacio para que ambas personas se sientan realmente escuchadas y atendidas. Una verdadera conversación, según Sordo, requiere que ambos participantes se expongan a la posibilidad de transformarse por lo que el otro dice. Sin eso, solo hay monólogos que se interrumpen mutuamente.
La investigación de Sordo durante ocho años la llevó a una conclusión central: la forma en que cada persona se habla a sí misma determina su amor propio y, más ampliamente, su visión del mundo. "Cómo te hablas define tu amor propio y tu visión del mundo", resumió. Si alguien se percibe como confiable y noble, proyecta esa confiabilidad hacia afuera. Si se ve como frágil o indigno, esa percepción tiñe todas sus relaciones. Esa autopercepción no es un detalle psicológico menor: define cómo procesamos el duelo, cómo articulamos nuestro propósito de vida, cómo expresamos las emociones que nos atraviesan.
Hay una crítica implícita en todo esto dirigida a la cultura contemporánea. Sordo cuestiona la exigencia social de estar constantemente feliz, de evitar la incomodidad a toda costa. Para ella, esa incomodidad es precisamente lo que nos invita al crecimiento real. La molestia, el desasosiego, la necesidad de cambiar —estos no son enemigos del bienestar, sino sus únicos verdaderos aliados. El crecimiento no es confortable. Y quizás ese sea el mensaje más incómodo de todos: que la maduración requiere estar dispuesto a estar mal, a estar asustado, a estar fuera de lugar. Solo desde ahí, desde esa osadía que Sordo describe, es posible transformarse.
Bemerkenswerte Zitate
No hay que dejar de hacer algo por miedo. Para mí, el miedo es un motor, un estimulador. Esa osadía, ese arrojo y hasta la falta de vergüenza me permitieron acercarme al mundo hispano y conectar con tanta gente— Pilar Sordo
Cómo te hablas define tu amor propio y tu visión del mundo— Pilar Sordo