En un verano que ha cobrado miles de vidas en Europa y Estados Unidos, Phoenix, Arizona, ofrece algo poco común en tiempos de crisis climática: evidencia de que la muerte por calor puede reducirse con voluntad política y planificación sostenida. La ciudad, que en 2021 nombró al primer gestor municipal del calor del mundo, logró bajar sus fallecimientos de 645 a 405 en apenas dos años, demostrando que reconocer el peligro como permanente —y no como excepción— es el primer paso hacia la resiliencia. Su modelo invita al resto del mundo a dejar de tratar las olas de calor como emergencias pasajera
Phoenix muestra al mundo cómo combatir las muertes por calor extremo
Miles de muertes relacionadas con calor extremo en Europa y EE.UU.; Phoenix redujo fallecimientos de 645 a 405 mediante intervenciones dirigidas a poblaciones vulnerables.