En el escenario más visible de la diplomacia mundial, la Asamblea General de la ONU reunió en su segunda jornada a voces que reflejan las fracturas profundas del orden internacional. El presidente iraní Masoud Pezeshkian eligió la confrontación sobre la conciliación, invirtiendo la narrativa de agresor y víctima ante un auditorio global, mientras Zelenski y Milei añadían sus propias tensiones al tapiz de un mundo que busca, sin encontrar, un lenguaje común. Lo que ocurrió en Nueva York no fue solo un intercambio de discursos, sino un mapa de las distancias que separan a las naciones en este mo