En algún punto entre las rutas del petróleo ruso y las aguas protegidas de Omán, un buque sancionado llamado Caroline Bezengi desapareció del radar y dejó tras de sí una mancha oscura que los satélites comenzaron a registrar en silencio. Lo que emerge no es solo un derrame, sino la consecuencia visible de una guerra económica librada con barcos viejos y mares ajenos. La naturaleza, ajena a las sanciones y los registros navieros, absorbe el costo.
Petrolero sancionado derrama petróleo cerca de Omán, según imágenes satelitales
El derrame de petróleo afecta un área marina protegida frente a Omán, con potencial impacto ambiental en ecosistemas marinos y costas regionales.