En las primeras horas del miércoles, los mercados energéticos globales respondieron con inquietud a una nueva escalada militar en Oriente Medio: el petróleo Brent rozó los 100 dólares por barril tras el anuncio de ataques iraníes contra una base estadounidense en Jordania y amenazas directas contra buques petroleros en el Golfo Pérsico. Lo que ocurre en ese estrecho corredor marítimo no es un asunto regional; es el pulso de una economía mundial que depende del flujo ininterrumpido de crudo para funcionar. Cada amenaza pronunciada en el Golfo se traduce, casi de inmediato, en el precio que paga