Petro insiste en fraude mientras Cepeda busca apoyo del centro para segunda vuelta

Un senador de derecha, Miguel Uribe Turbay, falleció hace un año tras atentado en Bogotá, siendo conmemorado por figuras políticas durante la campaña electoral.
No podemos permitir que nos roben la bandera que nos representa como nación
Cepeda rechaza que candidatos se apropien de símbolos nacionales como la camiseta de la Selección Colombia.

A una semana de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, Colombia atraviesa una encrucijada entre la desconfianza institucional y la búsqueda de consenso. El presidente Petro persiste en acusaciones de fraude electoral que las autoridades nacionales e internacionales han desmentido con evidencia técnica, mientras el candidato Iván Cepeda tiende puentes hacia el centro político reconociendo las fallas del gobierno saliente. En este momento, la nación se pregunta si la democracia puede sostenerse cuando quienes la habitan no comparten ni los mismos hechos ni el mismo lenguaje.

  • Petro repite sin evidencia que 'los estafadores cuentan los votos', ignorando la validación técnica de la Registraduría y de observadores internacionales que monitorearon cada etapa del proceso.
  • La Registraduría responde con pruebas concretas: el código Hash del sistema DIVIPOLE permanece idéntico en tres fechas distintas, demostrando que los datos no fueron alterados.
  • Cepeda rompe con la narrativa petrista al reconocer críticas 'en muchos casos justas' al gobierno de cuatro años, y exige un debate televisado con De la Espriella ante Caracol, RCN y RTVC.
  • La campaña se convierte en una guerra de símbolos: barras de fútbol, la camiseta de la Selección, montajes con Yerry Mina y hasta la imagen de Shakira —desmentida por ella misma— son arrastrados al campo electoral.
  • Con el Partido Liberal liberando a sus bases y el magnate Ricardo Salinas respaldando a De la Espriella, la segunda vuelta se perfila como un choque entre dos visiones irreconciliables del país.

Una semana antes de la segunda vuelta del 21 de junio, Colombia enfrenta una campaña marcada por la desconfianza y la polarización. El presidente Gustavo Petro insistió el domingo en que existe un fraude electoral, afirmando en redes sociales que 'los estafadores cuentan los votos', pese a que todas las autoridades electorales han descartado irregularidades en los comicios del 31 de mayo. Su argumento —que la coincidencia entre preconteo y escrutinio se debe a la falta de testigos— contradice el trabajo de observadores internacionales.

La Registraduría respondió con evidencia técnica: el código Hash del programa DIVIPOLE permanece idéntico en tres fechas distintas, lo que impide cualquier modificación sin dejar rastro. La Misión de Observación Electoral aclaró además que varios números citados por Petro sobre supuestas incorporaciones fraudulentas al censo corresponden a proyecciones de colombianos en el exterior, ya registradas en cada consulado.

En el otro extremo de la izquierda, Iván Cepeda busca un camino distinto. El candidato reconoció que hay críticas 'en muchos casos justas' al gobierno petrista y se declaró dispuesto a dialogar con sectores del centro político. Exigió un debate con Abelardo de la Espriella en los principales canales del país y acusó a su rival de adelantar una campaña digital 'sucia' con posibles irregularidades financieras. De la Espriella, por su parte, recibió el respaldo del magnate mexicano Ricardo Salinas y el apoyo —no obligatorio— del Partido Liberal.

La disputa se extendió a los símbolos nacionales. Cepeda recibió el respaldo de 32 barras de fútbol y una camiseta de la Selección Colombia, mientras Petro protagonizó una polémica al comparar en redes su encuentro con el futbolista Yerry Mina con uno del expresidente Uribe, en un mensaje que senadores uribistas calificaron de racista. Shakira tuvo que desmentir públicamente un montaje viral que la mostraba apoyando a Cepeda, aclarando que no respalda a ningún candidato.

En medio de la campaña, el domingo marcó el primer aniversario del atentado que costó la vida al senador Miguel Uribe Turbay, recordado con misas y homenajes por figuras de la derecha. Sergio Fajardo, eliminado en primera vuelta con el 4,2 por ciento, presentó un decálogo contra la polarización sin decantarse por ningún finalista. La segunda vuelta se decide en catorce días, con un país dividido entre dos visiones antagónicas.

Una semana antes de que Colombia defina su próximo presidente, el país se debate entre acusaciones de fraude sin fundamento, llamados a la unidad y una polarización que crece cada día. El presidente Gustavo Petro volvió a insistir el domingo por la tarde en su teoría de un supuesto fraude electoral, escribiendo en redes sociales que "los estafadores cuentan los votos en Colombia", pese a que todas las autoridades electorales nacionales e internacionales han descartado cualquier irregularidad en los comicios del pasado 31 de mayo. Petro sostiene ahora que no hubo diferencia entre el preconteo y el escrutinio porque no había suficientes testigos electorales, una explicación que contradice el trabajo de observadores internacionales que monitorearon el proceso.

Mientras el mandatario se aferra a sus cuestionamientos, la Registraduría presentó pruebas técnicas que refutan sus alegaciones. El código Hash del programa DIVIPOLE, un algoritmo que impide modificaciones, permanece idéntico en tres fechas distintas: 26 de mayo, 31 de mayo y 4 de junio. El registrador Hernán Penagos enfatizó que cualquier descarga de esos archivos mantiene el mismo código, dejando trazas de cuándo fueron consultados. La Misión de Observación Electoral encontró además que varios de los números que cita Petro sobre supuestas incorporaciones fraudulentas al censo electoral corresponden en realidad a proyecciones de votantes colombianos en el exterior, datos que ya formaban parte del registro de cada consulado.

En el frente político, Iván Cepeda, el candidato de la izquierda que enfrentará a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta del 21 de junio, busca construir puentes con el centro político. En una declaración que marca distancia del gobierno petrista, Cepeda reconoció que hay "críticas, en muchos casos justas" a lo que se ha hecho en estos cuatro años. "Estoy listo a dialogar con sectores del centro político a los cuales respeto y reconozco", dijo, ofreciendo corregir políticas donde sea necesario y avanzar en lo que ha funcionado. Su disposición al diálogo contrasta con la intransigencia presidencial y busca atraer votantes moderados que rechacen tanto el continuismo como el giro hacia la ultraderecha.

Cepeda también exigió un debate presidencial con De la Espriella, proponiendo que Caracol Televisión, RCN y RTVC sean los anfitriones. Desde Cali, acusó al candidato ultraderechista de realizar una campaña digital "sucia" e incluso de posibles manejos financieros ilícitos y planes de compra de votos. Delegó al abogado Miguel Ángel del Río la recopilación de información y las decisiones legales al respecto. Mientras tanto, De la Espriella ha recibido respaldos internacionales: el magnate mexicano Ricardo Salinas, uno de los hombres más ricos de América Latina, lo felicitó por su "triunfo arrollador" contra lo que llamó "la casta corrupta colombiana". El Partido Liberal, por su parte, invitó a su militancia a votar por De la Espriella, aunque dejó clara que la decisión no es obligatoria y que sus bases están en libertad de apoyar al candidato que prefieran.

La campaña se ha convertido también en una disputa por los símbolos nacionales. Cepeda anunció que 32 barras de fútbol y 18 colectivos de distintos equipos colombianos se sumaron a su campaña, entregándole simbólicamente una camiseta de la Selección Colombia. "Este no es un mero objeto mercantil, esto nos representa como nación", dijo Cepeda, rechazando que alguien se arrogue la potestad de representar los ideales de la bandera. Petro, por su parte, compartió un montaje en redes comparando su encuentro con el futbolista Yerry Mina con uno del expresidente Álvaro Uribe con el mismo jugador, escribiendo "Dignidad o nostalgias de hidalgos esclavistas". El senador uribista Andrés Forero respondió acusando a Petro de manifestar "racismo presidencial".

La cantante Shakira tuvo que desmentir el uso de su imagen en una campaña política. Un montaje viral la mostraba junto a Cepeda y su fórmula vicepresidencial Aida Quilcué, creado por el Wolfpack, el club de fans de la artista. "Las imágenes que circulan de mí apoyando a candidatos presidenciales son falsas. No respaldo a ningún candidato", aclaró Shakira en un comunicado, expresando su deseo de que las elecciones transcurran "con transparencia y en un ambiente de paz".

Este domingo también marcó un aniversario sombrío: hace exactamente un año, el senador Miguel Uribe Turbay fue víctima de un atentado en Bogotá del que falleció dos meses después en la clínica Santa Fe. Distintas figuras de la derecha colombiana prepararon homenajes en su memoria. De la Espriella pidió a sus seguidores izar la bandera de Colombia en sus casas, mientras que la senadora uribista Paloma Valencia compartió la programación de misas en su honor en distintas ciudades del país.

Sergio Fajardo, el matemático que gobernó Medellín y quedó fuera de la carrera en cuarto lugar con el 4,2 por ciento de los votos en la primera vuelta, se mostró satisfecho con su campaña, a la que calificó como "la más difícil" de su vida. Con un millón de votos en su haber, Fajardo presentó un decálogo pidiendo el fin de la polarización y el odio, esquivando decantarse por cualquiera de los dos finalistas. "Estoy en paz, tranquilo, alegre; después de tantas cosas, tengo energía todavía", afirmó. La segunda vuelta se define en catorce días, con dos visiones antagónicas del país y una ciudadanía dividida entre quién puede gobernar mejor.

Los estafadores cuentan los votos en Colombia
— Presidente Gustavo Petro, en redes sociales
Comprendo las críticas, en muchos casos justas, a lo que hemos hecho en estos cuatro años. Estoy listo a dialogar con sectores del centro político
— Iván Cepeda, candidato de la izquierda
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué Petro sigue insistiendo en fraude cuando todas las autoridades lo han descartado?

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Porque reconocer los resultados significaría admitir que su proyecto perdió apoyo. Es más fácil culpar al sistema que enfrentar que los colombianos eligieron otra cosa.

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¿Qué busca Cepeda al distanciarse del gobierno petrista?

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Sobrevivir. Necesita los votos del centro que rechaza a Petro pero también rechaza a la ultraderecha. Es un acto de equilibrio político.

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¿Por qué importa tanto la camiseta de la Selección en esta campaña?

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Porque es lo único que todos los colombianos comparten sin importar su ideología. Quien controle ese símbolo controla una parte de la identidad nacional.

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¿Qué significa que Ricardo Salinas, un magnate mexicano, respalde a De la Espriella?

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Que la ultraderecha latinoamericana se ve a sí misma como un movimiento regional. No es solo política colombiana; es una ola más amplia.

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¿Cómo afecta la muerte de Uribe Turbay hace un año a esta campaña?

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Mantiene viva la narrativa de que la izquierda es violenta. En una semana de elecciones, ese recuerdo es un arma política potente.

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¿Puede Cepeda ganar con este llamado al diálogo?

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Depende de si el centro cree que es genuino. Si lo ven como debilidad, pierden. Si lo ven como madurez, gana.

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