Gustavo Petro, expresidente de Colombia, viajó a Bélgica sin cumplir la condición que el Senado le impuso al autorizar sus desplazamientos internacionales: notificar por escrito, con anticipación, cada salida del país. El hecho no pasó inadvertido porque Petro mismo publicó fotos desde Bruselas en redes sociales, haciendo visible lo que institucionalmente debió haberse comunicado antes. En la historia de las democracias, la tensión entre el poder que fue y las instituciones que permanecen suele revelarse en gestos pequeños; este incumplimiento, aparentemente menor, abre preguntas más profundas