Desde Bruselas, el expresidente Gustavo Petro intervino en el debate presupuestario colombiano con la fuerza de quien siente que el dinero público revela, más que cifras, una manera de entender el país. Su cuestionamiento al gobierno de De la Espriella no era solo contable: era una disputa sobre qué merece ser protegido cuando los recursos escasean, y qué tipo de futuro se construye cuando se elige subsidiar el combustible antes que la salud, la educación o el campo.