En los últimos días de su mandato, el presidente colombiano Gustavo Petro acusó a oficiales de la Fuerza Pública de intentar reubicar el desfile militar del 20 de julio, interpretando ese movimiento como un sabotaje deliberado a su Gobierno. La denuncia, lanzada en consejo de ministros sin revelar nombres, revela una tensión profunda entre el poder civil saliente y la institución castrense en el umbral de una transición. Petro convirtió la fecha patria en un escenario de despedida y reivindicación, anunciando que ese día dirigirá sus últimas palabras al país como mandatario.