En un momento en que el mapa político latinoamericano se reorienta hacia Washington, Perú se suma formalmente al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Donald Trump para enfrentar el crimen organizado transnacional. La presidenta Keiko Fujimori selló el compromiso, mientras el secretario de Estado Marco Rubio enmarcó la alianza no como intervención, sino como asociación entre soberanos que comparten una amenaza común. Detrás de la retórica de cooperación, sin embargo, persiste una tensión más antigua: la que existe entre el respeto declarado a la soberanía y el peso real del poder