En las primeras horas del 19 de septiembre, la tierra volvió a recordarle a Perú su condición permanente: dos sismos sacudieron Condorcanqui, en la región amazónica, registrados por el Instituto Geofísico del Perú. El país entero reposa sobre la fricción silenciosa entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, una tensión geológica que no cesa ni negocia. Frente a lo inevitable, las autoridades repiten la única respuesta posible: prepararse no como precaución, sino como deber.