Persiste la alerta roja por lluvias torrenciales en Tarragona y Castellón

Se han producido inundaciones en localidades del litoral norte de Castellón y zonas de la Ribera, afectando a poblaciones costeras.
El agua del Mediterráneo alimenta tormentas más allá de lo esperado
La temperatura marina en el Mediterráneo occidental supera los 26 grados, cuatro grados por encima de lo normal para octubre.
Mark

¿Por qué Tarragona y Castellón siguen en alerta roja cuando otras zonas ya bajan a naranja o amarillo?

Mimi

Porque el agua sigue cayendo con la misma intensidad que el jueves. Hablamos de más de 200 litros en menos de 12 horas en algunos pueblos. Eso no es normal, incluso para un temporal.

Luke

Pero ¿eso es lo que está pasando ahora mismo el viernes, o es lo que pasó el jueves? Porque el aviso especial de la Aemet habla de lo que se espera, no necesariamente de lo que ya ocurrió.

Mimi

Tienes razón. El aviso es prospectivo. Pero la delegación valenciana confirmó a las 6.30 de la mañana que en las últimas 12 horas había habido chubascos torrenciales, así que el rojo refleja lo que está sucediendo.

Mark

¿Qué hace que este temporal sea diferente de otros que ha habido en octubre?

Mimi

El agua del Mediterráneo está a 26 grados. Eso es temperatura de agosto. Normalmente en octubre está cuatro grados más fría. Esa agua cálida alimenta las tormentas, las hace más intensas.

Luke

¿Y eso es confirmado por la Aemet o es una correlación que estamos asumiendo?

Mimi

La Aemet lo señaló explícitamente en un comunicado. Dijeron que la temperatura del agua es una de las claves del episodio actual.

Mark

¿Cuándo se espera que esto termine?

Mimi

El temporal seguirá hasta el miércoles, pero cambiará de carácter. El sábado y domingo habrá una DANA que traerá más lluvia, pero menos torrencial. El centro del país y el interior del este serán los más afectados entonces.

Luke

¿Pero la DANA es segura? Porque Del Campo dijo que sus efectos varían según cómo se configure.

Mimi

Exacto. No es seguro. Depende de su posición final, de la humedad, de otros factores. Lo que sí es seguro es que habrá más lluvia hasta el miércoles.

  • Las estaciones meteorológicas registran acumulados de hasta 148 litros en una sola noche en localidades como Mas de Barberans, convirtiendo cifras abstractas en inundaciones reales sobre pueblos del litoral norte de Castellón y la Ribera valenciana.
  • El Mediterráneo occidental supera los 26 °C —entre tres y cuatro grados por encima de lo normal para octubre—, actuando como combustible que intensifica los chubascos más allá de lo que cabría esperar en esta época del año.
  • El mapa de España se tiñe de alertas: rojo en Tarragona y Castellón, naranja en Cataluña, Valencia, Andalucía, Baleares, Murcia y Aragón, amarillo en otras cuatro comunidades, evidenciando un alcance geográfico que desborda las zonas habitualmente afectadas.
  • Para el fin de semana se prevé que los rojos desaparezcan, pero las lluvias se extenderán a amplias zonas de la Península, y el domingo la formación de una DANA podría mantener la inestabilidad con chubascos y tormentas hasta el miércoles.

Por segundo día consecutivo, España se enfrenta a un temporal de lluvias torrenciales que recuerda cuán vulnerable es el litoral mediterráneo ante un mar que, más cálido de lo habitual para octubre, actúa como motor de tormentas. Tarragona y Castellón permanecen bajo alerta roja mientras diez comunidades autónomas despliegan avisos en distintos niveles, y una DANA que se formará el domingo amenaza con prolongar la inestabilidad hasta el miércoles. Es el encuentro entre una atmósfera en tensión y un mar que guarda el calor del verano, con consecuencias muy concretas para las poblaciones costeras.

España amanecía el viernes en el segundo día de un temporal sin tregua. En Tarragona y Castellón la alerta roja seguía en vigor, con lluvias capaces de acumular entre 200 y 300 litros por metro cuadrado en menos de doce horas. Los datos de las estaciones meteorológicas eran contundentes: Alcalà de Xivert registró 145,8 litros, Cervera del Maestre 140,6 y Mas de Barberans 148 desde la noche anterior. Esa agua caía sobre pueblos reales, provocando inundaciones en el litoral norte de Castellón y en zonas de la Ribera valenciana.

El temporal no se limitaba a dos provincias. Diez comunidades autónomas tenían avisos activos: Cataluña y la Comunidad Valenciana en rojo por lluvias, Andalucía, Baleares y Murcia en naranja, y Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Extremadura en amarillo. Lo que amplificaba la amenaza era la temperatura del Mediterráneo, que superaba los 26 °C —entre tres y cuatro grados por encima de lo habitual para octubre—, actuando como combustible que intensificaba las tormentas.

Según Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, el sábado y el domingo las lluvias se extenderían a amplias zonas de la Península. Los rojos desaparecerían del mapa, aunque Baleares seguiría en naranja y varias comunidades en amarillo. El domingo se formaría una DANA cuya posición exacta y efectos aún eran inciertos, pero que en principio se situaría al oeste de la Península, manteniendo tiempo inestable con chubascos y tormentas repartidos por buena parte del país hasta el miércoles. La situación no sería tan adversa como en los primeros días, pero la inestabilidad no tenía intención de marcharse pronto.

España amanecía el viernes en el segundo día de un temporal que no daba tregua. En Tarragona y Castellón, la alerta roja seguía en vigor, señal de que el peligro no había remitido sino que se mantenía con la misma ferocidad que el jueves. Las lluvias torrenciales continuaban golpeando las zonas costeras y prelitorales del centro-norte de la Comunidad Valenciana y el tercio sur de Cataluña, con chubascos capaces de acumular más de 90 litros por metro cuadrado en una sola hora y entre 200 y 300 en menos de doce horas.

Los números que llegaban de las estaciones meteorológicas pintaban un cuadro de intensidad extrema. Alcalà de Xivert, en el norte de Castellón, había registrado 145,8 litros. Cervera del Maestre, también en Castellón, acumuló 140,6. En Tarragona, Mas de Barberans había recibido 148 litros desde las ocho de la noche del jueves. Estas no eran cifras teóricas sino agua real cayendo sobre pueblos reales, provocando inundaciones en localidades del litoral norte de Castellón y en zonas de la Ribera valenciana. El fenómeno meteorológico se extendía sin piedad, aunque con menor penetración hacia el interior.

Lo que hacía particularmente peligroso este episodio era su persistencia y su alcance geográfico. El temporal no se limitaba a dos provincias. Diez comunidades autónomas tenían avisos activos en diferentes niveles de alerta. Cataluña y la Comunidad Valenciana mantenían el rojo por lluvias, con naranja por tormentas. Andalucía, Baleares y Murcia estaban en naranja por ambos fenómenos. Aragón llevaba naranja por lluvias y amarillo por tormentas. Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Extremadura estaban en amarillo. El mapa de España se había teñido de colores de advertencia, cada uno indicando un nivel diferente de riesgo.

La Agencia Estatal de Meteorología explicaba que el temporal seguiría afectando al país hasta el miércoles, alimentado por fenómenos consecutivos. Pero había un factor que amplificaba la amenaza: la temperatura del agua del Mediterráneo. En muchas zonas del Mediterráneo occidental, el agua superaba los 26 grados Celsius, una temperatura más propia de agosto que de octubre, entre tres y cuatro grados por encima de lo normal para estas fechas. Esa agua cálida actuaba como combustible, intensificando los chubascos y las tormentas que se formaban sobre ella.

El sábado y domingo, según explicaba Rubén del Campo, portavoz de la Aemet, las lluvias volverían a caer con intensidad en zonas del área mediterránea y Baleares, extendiéndose a amplias zonas de la Península. Ya no serían chubascos tan violentos en general, excepto en el Mediterráneo, donde podrían seguir siendo muy fuertes e incluso torrenciales. El mapa de avisos cambiaría: desaparecerían los rojos, pero Baleares seguiría en naranja por lluvias y tormentas, mientras que Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia y la Comunidad Valenciana estarían en amarillo.

El domingo se formaría una DANA, una depresión aislada en niveles altos, aunque sus efectos exactos aún no estaban claros. Del Campo subrayaba que la configuración final de la DANA, su posición y otros factores como la humedad determinarían cómo impactaría en España. En principio, se esperaba que se situara al oeste de la Península, desde donde seguiría provocando inestabilidad y lluvias. No serían torrenciales, sino tiempo inestable con chubascos y tormentas repartidos por buena parte del país, con el centro y el interior del este como zonas más afectadas. Hasta el miércoles, los modelos meteorológicos apuntaban a que seguiría habiendo precipitaciones localmente fuertes en amplias zonas, pero la situación no sería tan adversa como la de esos primeros días.

El sábado y domingo volverá a llover con intensidad en zonas del área mediterránea y de Baleares, con las lluvias extendiéndose a amplias zonas de la Península
— Rubén del Campo, portavoz de la Aemet
Los efectos de la DANA varían en función de cómo acabe configurándose, de su posición y de otros factores que pueden alimentarla como la humedad
— Rubén del Campo, portavoz de la Aemet
Möchten Sie die ganze Geschichte? Das Original lesen bei El País ↗
Kontakt FAQ