Periodista cubano presenta en Panamá libro sobre encuentros con Fidel Castro

Fidel es de Cuba y de la humanidad
Rodríguez Fernández subraya la dimensión universal que unifica los testimonios compilados en su libro.
Mark

¿Por qué decidiste estructurar el libro alrededor de noventa y cinco voces distintas en lugar de escribir una biografía convencional?

Mimi

Porque una sola voz nunca podría capturar la complejidad de una persona que fue vivida de maneras tan diferentes según quién la conociera. Un campesino de Artemisa lo vio de un modo; Oliver Stone de otro. Juntas, esas perspectivas revelan algo que ningún análisis individual podría.

Mark

¿Qué encontraste que te sorprendió más durante esos años de entrevistas?

Mimi

La consistencia. Personas que nunca se conocieron entre sí, de países distintos, describían exactamente lo mismo: su capacidad de estar presente, de notar detalles, de ser el primero en actuar. No era una narrativa construida. Era una experiencia vivida.

Mark

El sillón de Juan Gómez parece ser un símbolo importante en el libro.

Mimi

Es más que un símbolo. Es la prueba material de que esos encuentros ocurrieron. Veintitrés veces alguien entró en esa casa. Veintitrés veces se sentó en ese sillón. Un campesino guardó eso como su tesoro más preciado.

Mark

¿Cómo equilibraste los testimonios de figuras públicas con los de personas humildes?

Mimi

No fue un equilibrio que buscara. Simplemente dejé que ambos existieran en el mismo espacio. Un general y un campesino tienen derecho igual a contar lo que vieron. Sus historias no compiten; se complementan.

Mark

¿Qué esperas que los lectores lleven de este libro?

Mimi

Una comprensión de que las figuras históricas no son monumentos. Son personas que fueron vividas, conocidas, amadas por gente real. Y que esa humanidad no disminuye su importancia histórica; la profundiza.

  • El centenario del nacimiento de Fidel Castro activa en toda América Latina una tensión entre la memoria oficial y la memoria íntima, y este libro elige deliberadamente el segundo camino.
  • Noventa y cinco testimonios —desde generales y expresidentes hasta un cultivador de papa que recibió al Comandante en su hogar veintitrés veces— sacuden la imagen monolítica del líder revolucionario.
  • La presentación en la Biblioteca Simón Bolívar de Panamá, encabezada por el embajador cubano, convierte un acto literario en el disparo de salida de una semana entera de homenajes institucionales.
  • Rodríguez Fernández, tras años de entrevistas en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador, propone que lo que unifica todas esas voces es una sola certeza: 'Fidel es de Cuba y de la humanidad'.
  • La obra, publicada por Ocean Sur, se instala en el debate público latinoamericano como un intento de rescatar al hombre detrás del mito antes de que el tiempo borre a quienes aún pueden recordarlo.

En el umbral del centenario de su nacimiento, la figura de Fidel Castro regresa al espacio público no a través de los grandes discursos ni de los archivos oficiales, sino desde la memoria viva de noventa y cinco voces que lo conocieron. El periodista cubano Wilmer Rodríguez Fernández presentó en la Universidad de Panamá su libro 'Yo conocí a Fidel', una obra que busca restituir la dimensión humana de un hombre que la historia ha tendido a convertir en símbolo. En ese gesto editorial late una pregunta antigua: ¿cómo se conoce realmente a quien lo ha cambiado todo?

En la Biblioteca Simón Bolívar de la Universidad de Panamá, el periodista e investigador cubano Wilmer Rodríguez Fernández presentó 'Yo conocí a Fidel', un libro que reúne noventa y cinco testimonios sobre el líder revolucionario cubano. El acto, encabezado por el embajador cubano Orestes Pérez, inauguró una semana de conmemoraciones por el centenario del nacimiento de Castro y convocó a lectores interesados en un retrato construido desde la memoria colectiva y personal.

Publicada por Ocean Sur, la obra apuesta por revelar a Castro en su dimensión cotidiana y humana, lejos de las narrativas épicas o estrictamente políticas. Los testimonios van desde personalidades de alcance internacional —Raúl Castro, Rafael Correa, Oliver Stone, Silvio Rodríguez— hasta personas humildes como Juan Gómez, un cultivador de papa de Artemisa que recibió al Comandante en su hogar en veintitrés ocasiones y conserva como reliquia el sillón donde este se sentaba.

Durante el conversatorio, Rodríguez Fernández explicó que el hilo conductor de todos esos relatos es una dimensión universal: la disposición de Castro a ser el primero en la acción, su humanismo y su atención a los detalles más pequeños. 'Fidel es de Cuba y de la humanidad', subrayó el autor. El prólogo, escrito por el doctor en Ciencias Históricas Frank Josué Solar, describe la obra como un viaje hacia la arquitectura ética y moral del revolucionario.

La elaboración del libro demandó varios años de trabajo e investigación en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador. Rodríguez Fernández, cuya bibliografía incluye títulos dedicados a episodios clave de la historia cubana, sitúa esta obra como parte de un esfuerzo sostenido por rescatar memorias antes de que se pierdan. La presentación en Panamá marca el inicio de los homenajes oficiales y consolida el lugar del libro en el diálogo público sobre la revolución cubana.

En la Biblioteca Simón Bolívar de la Universidad de Panamá, el periodista e investigador cubano Wilmer Rodríguez Fernández presentó su libro "Yo conocí a Fidel" ante una audiencia que marcaba el comienzo de una semana de conmemoraciones por el centenario del nacimiento del líder revolucionario. El acto, encabezado por el embajador cubano Orestes Pérez, reunió a lectores interesados en acceder a un retrato construido a partir de noventa y cinco voces distintas que habían compartido encuentros con Castro a lo largo de su vida.

La obra, publicada por Ocean Sur, la editorial latinoamericana que ha apostado por recuperar narrativas de la región, propone un viaje hacia la dimensión personal de una figura histórica frecuentemente presentada en términos épicos o políticos. A través de testimonios que abarcan desde personalidades de relevancia internacional hasta personas humildes del pueblo cubano, el libro busca revelar a Castro en sus múltiples facetas: los detalles cotidianos de su existencia junto a las decisiones trascendentes que marcaron su trayectoria política.

Durante el conversatorio, Rodríguez Fernández enfatizó que lo que unificaba todos esos testimonios era una dimensión universal en la figura de Castro. Según explicó, lo que identificaba al revolucionario, guerrillero y estadista en cada momento de su vida y obra, más allá de los discursos públicos, era su disposición a ser el primero en la acción, su humanismo y su capacidad de prestar atención a los detalles más pequeños. "Fidel es de Cuba y de la humanidad", subrayó el autor ante los asistentes.

Entre las anécdotas que el historiador y reportero compartió durante la presentación figuraba la de Juan Gómez, un cultivador de papa de la provincia de Artemisa, quien recibió a Castro en su hogar en veintitrés ocasiones distintas. Gómez conserva como reliquia el sillón en el que el Comandante en Jefe se sentó repetidamente durante esas visitas, transformando un mueble ordinario en un objeto de valor histórico personal. Estas historias de encuentros cotidianos tejen la trama del libro, permitiendo que lectores accedan a dimensiones de Castro que raramente aparecen en los registros convencionales.

El prólogo del libro, escrito por Frank Josué Solar, doctor en Ciencias Históricas, caracteriza la obra como un viaje hacia el carácter de Castro, su arquitectura ética y moral, sus alegrías, angustias y sueños, todo ello filtrado a través del testimonio de personas que lo conocieron profundamente. Entre los testimonios incluidos figuran los del General de Ejército Raúl Castro, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, la Heroína de la Revolución Celia Sánchez, el cineasta estadounidense Oliver Stone, el cantautor Silvio Rodríguez y el historiador Eusebio Leal, entre muchos otros.

La elaboración de este libro demandó varios años de trabajo de Rodríguez Fernández, quien realizó entrevistas en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador, además de incorporar relatos seleccionados de diversas fuentes documentales. Esta metodología de investigación refleja un compromiso con la amplitud geográfica y la diversidad de perspectivas, buscando capturar cómo la figura de Castro fue percibida y experimentada en diferentes contextos y latitudes.

En su trayectoria como escritor, Rodríguez Fernández ha dedicado su trabajo al rescate de episodios significativos de la historia cubana. Su bibliografía incluye títulos como "Tiempos de definiciones", "Voces de las luchas universitarias en Cuba", "Las batallas de Guillermo: Conversaciones con un Comandante de la Revolución Cubana", y "Ahí viene Fidel", este último realizado en coautoría con Yunet López Ricardo. La presentación en Panamá marca el inicio de una serie de homenajes que se extenderán a lo largo de la semana, consolidando el espacio de esta obra en el diálogo público sobre la historia revolucionaria cubana.

Lo que identificaba a Castro en cada momento de su vida era ser el primero en la acción, su humanismo y su capacidad de estar atento al más mínimo detalle
— Wilmer Rodríguez Fernández
El libro es un viaje hacia el carácter de Castro, su arquitectura ética y moral, sus alegrías, angustias y sueños, a través del testimonio de personas que lo quisieron mucho
— Frank Josué Solar, prologuista
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