En el cruce entre la biología endocrina y la cultura viral, un mensaje que alertaba sobre el perfume en el cuello como amenaza directa a la tiroides recorrió las redes con fuerza de certeza. La ciencia, sin embargo, ofrece una respuesta más sobria: aunque ciertos compuestos en fragancias son disruptores endocrinos documentados, la absorción cutánea no obedece a la geografía del cuerpo, y el uso cotidiano de perfumes regulados no tiene evidencia que lo vincule con daño tiroideo. Es el recordatorio perenne de que un dato verdadero, mal extrapolado, puede convertirse en alarma injustificada.
¿Perfume en el cuello daña la tiroides? Lo que dice la evidencia científica
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