En Pensilvania, una enfermedad que la ciencia moderna había casi desterrado regresa con fuerza inusitada: cuatro muertos, casi setecientos casos confirmados y un brote que no se veía desde 1991 recuerdan que la salud pública es un bien frágil, sostenido por la confianza colectiva y la acción común. Ninguno de los fallecidos estaba vacunado, y detrás de cada caso hay años de erosión silenciosa en las tasas de inmunización, alimentada por desinformación, barreras de acceso y voces institucionales que sembraron dudas donde debía haber certeza. Lo que ocurre en Pensilvania no es solo una crisis sa
Pensilvania reporta cuarta muerte por sarampión en brote sin precedentes
Cuatro muertes reportadas en Pensilvania en 2024, incluyendo dos bebés en Lancaster y dos adultos en Jefferson y Mifflin; siete muertes totales en EE.UU. en dos años.