Pensilvania enfrenta el brote de sarampión más mortífero en décadas mientras comunidad Amish lucha contra la desinformación

Cuatro muertes por complicaciones de sarampión, incluyendo dos recién nacidos, una joven de 18 años y una mujer de 40 años en Pensilvania.
Cuando empiezas a hablar con ellos, muchas veces toman una decisión diferente
Dale Weiser explica cómo el diálogo directo y la confianza pueden cambiar las decisiones sobre vacunación en comunidades desconfiadas.
Mark

¿Por qué el sarampión se propaga tan rápido en la comunidad amish si es una enfermedad que casi había desaparecido?

Mimi

Porque el sarampión es extremadamente contagioso, y cuando la mayoría de la gente no está vacunada, el virus encuentra un camino fácil. Los amish son muy sociables dentro de su comunidad, así que cuando alguien se enferma, muchos otros están expuestos.

Luke

Pero espera. ¿Cuántas personas amish hay realmente sin vacunar? El artículo dice que solo una cuarta parte en Lancaster ha recibido la vacuna, lo que significa que tres cuartas partes no la tienen. ¿Eso es noventa mil personas en Pensilvania?

Mimi

No exactamente. Hay alrededor de noventa mil amish en Pensilvania, pero el brote está concentrado en Lancaster y sus alrededores. Aun así, sí, estamos hablando de decenas de miles de personas sin protección.

Mark

¿Y por qué Dale Weiser tiene que conducir cincuenta kilómetros para hablar con ellos? ¿No pueden simplemente ir a una clínica?

Mimi

Porque muchos no tienen seguro médico, no conducen automóviles, y no tienen una forma fácil de llegar a una clínica. Además, algunos simplemente no confían en el sistema médico occidental. Weiser va a ellos porque eso es lo que funciona.

Luke

Pero el artículo también dice que la gente ha llamado diciendo que no quiere que otros sepan que cambiaron de opinión. ¿Eso significa que hay presión social contra la vacunación en la comunidad?

Mimi

Probablemente. Aunque no hay una prohibición religiosa explícita, la cultura amish valora la autosuficiencia y la desconfianza en las instituciones externas. Algunos miembros de la comunidad pueden ver la vacunación como una capitulación ante el sistema.

Mark

¿Y qué pasa con lo que dice Kennedy sobre las muertes? ¿Realmente murieron cuatro personas o no?

Luke

Aquí hay que ser cuidadoso. Cuatro personas murieron, eso está confirmado. Pero Kennedy cuestionó si al menos una de esas muertes fue causada directamente por sarampión o por una complicación. El forense dijo que fue ruptura de bazo. Pero los médicos dicen que el sarampión causa el agrandamiento del bazo, así que el virus contribuyó.

Mimi

Es una distinción que importa legalmente, pero no médicamente. El sarampión hizo que ese bebé fuera vulnerable a la ruptura de bazo. Sin el sarampión, probablemente no habría muerto.

Mark

¿Entonces Kennedy está siendo deshonesto?

Luke

No sabemos sus intenciones. Pero sí sabemos que sus declaraciones públicas cuestionando las muertes, y la orden ejecutiva de Trump sobre dividir la vacuna, están complicando el trabajo de Weiser y Franklin en el terreno. Eso es un hecho.

Mimi

Y eso es lo más preocupante. Los funcionarios locales están ganando confianza lentamente, pero los mensajes desde Washington están sembrando dudas más rápido de lo que pueden construir confianza.

  • Cuatro muertes por sarampión en Pensilvania, incluyendo dos recién nacidos, una joven de 18 años y una mujer de 40 años
  • Solo una cuarta parte de los amish en Lancaster han recibido la vacuna triple viral
  • El condado de Chester ha administrado 538 dosis de vacuna desde el inicio del brote
  • Dale Weiser conduce casi 50 kilómetros varias veces por semana para vacunar a domicilio
  • Es el brote más mortífero de sarampión en Estados Unidos desde 1992

Cuatro muertes por sarampión marcan el brote más mortífero en EE.UU. desde 1992, incluyendo dos recién nacidos en la comunidad Amish de Pensilvania. Solo una cuarta parte de los Amish en Lancaster han recibido la vacuna MMR; las autoridades locales usan estrategias de puerta a puerta para generar confianza y combatir la desinformación.

Pensilvania enfrenta el brote de sarampión más mortífero desde 1992, con cuatro muertes reportadas. Las autoridades sanitarias realizan visitas domiciliarias en comunidades Amish para aumentar la vacunación, mientras funcionarios federales siembran dudas sobre la seguridad de las vacunas.

Dale Weiser conduce casi cincuenta kilómetros varias veces por semana, a veces a diario, desde su oficina en el condado de Chester hasta las granjas y hogares dispersos donde viven miles de amish en el sureste de Pensilvania. Como supervisora clínica del departamento de salud local, ha pasado los últimos meses tocando puertas, respondiendo preguntas sobre vacunas y tratando de generar la confianza necesaria para que familias que históricamente han mantenido distancia del sistema médico occidental consideren proteger a sus hijos de una enfermedad que casi había desaparecido de Estados Unidos.

El sarampión ha regresado a Pensilvania con una ferocidad que no se veía desde 1992. Hasta ahora, cuatro personas han muerto por complicaciones de la enfermedad: dos recién nacidos, una joven de dieciocho años y una mujer de cuarenta. En la comunidad amish del condado de Lancaster, el epicentro del brote, la enfermedad se propaga con rapidez entre una población donde apenas una cuarta parte ha recibido la vacuna triple viral contra sarampión, paperas y rubéola. Los amish, una comunidad cristiana devota que llegó a Estados Unidos a principios del siglo dieciocho y que rechaza la mayoría de las tecnologías modernas, no tienen una prohibición religiosa explícita contra las vacunas. El problema es más práctico: muchos no tienen seguro médico, no interactúan regularmente con el sistema de salud y simplemente no han visto la necesidad de vacunarse. Cuando Weiser entra en esas conversaciones, responde preguntas, disipa temores y, a menudo, las personas toman decisiones diferentes.

Los funcionarios de salud del condado de Chester respondieron rápidamente al brote adoptando estrategias que perfeccionaron durante la pandemia de covid: tocar puertas, informar a la comunidad sobre el riesgo y ofrecer vacunaciones en espacios privados, en los hogares, donde la gente se siente más cómoda. Desde que comenzó el brote, han administrado quinientas treinta y ocho dosis de la vacuna triple viral, trescientas cuarenta de ellas en entornos privados. Jeanne Franklin, directora del departamento de salud, explica que muchas personas han llamado diciendo que no pueden ir a una clínica o que no quieren que otros sepan que han cambiado de opinión. El trabajo de campo ha permitido al departamento desmentir información falsa y construir confianza en una comunidad que históricamente ha sido hermética.

Pero esa confianza está siendo socavada desde arriba. En los últimos años, teorías falsas sobre la seguridad de las vacunas se han propagado en las redes sociales, llegando incluso a comunidades amish con acceso limitado a internet. Weiser ha escuchado preguntas sobre metales pesados que supuestamente magnetizarían a las personas vacunadas, o sobre chips informáticos implantados en las inyecciones. Braxton Mitchell, epidemiólogo genético de la Universidad de Maryland que dirige una clínica de investigación en Lancaster, señala que muchos amish no se oponen firmemente a las vacunas; simplemente no han tenido tiempo o conveniencia para vacunarse. Pero ahora, con vecinos enfermándose gravemente y bebés muriendo, muchos padres están haciendo preguntas importantes. Franklin distingue entre los antivacunas ideológicos y aquellos que simplemente desconocen el tema o cuya cultura tiene una perspectiva diferente. Los primeros probablemente no cambiarán de opinión. Los segundos, enfrentados a la realidad del brote, están comenzando a reconsiderar.

La política federal ha complicado enormemente estos esfuerzos locales. Después de que el departamento de salud estatal anunció las primeras dos muertes de bebés, Robert Kennedy, el máximo responsable sanitario del país, cuestionó públicamente al menos una de esas muertes a través de redes sociales. El forense del condado de Lancaster, un republicano, declaró que uno de los bebés murió por ruptura de bazo, no directamente por sarampión. Sin embargo, el sarampión causa agrandamiento del bazo, aumentando significativamente el riesgo de ruptura. William Moss, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad Johns Hopkins, ha dicho que la infección por sarampión hizo que el niño fuera vulnerable a esa complicación fatal. El gobernador demócrata Josh Shapiro acusó a Kennedy de difundir información errónea que estaba empeorando el brote.

La administración Trump ha tomado medidas adicionales que los médicos dicen que socavan la confianza en las vacunas. El mes pasado, Trump emitió una orden ejecutiva recomendando que la vacuna triple viral se dividiera en tres dosis separadas en lugar de una sola inyección. Los médicos señalan que esta medida es costosa e innecesaria para una vacuna que ya es segura y efectiva. Moss advierte que estas acciones "siembran dudas", sugiriendo implícitamente que la vacuna podría ser peligrosa en su forma actual. Para los funcionarios de salud pública que trabajan en el terreno, tratando de construir confianza en comunidades desconfiadas, estos mensajes desde Washington son un obstáculo casi insuperable.

Dale Weiser estima que el brote durará entre seis y doce meses. El virus está propagándose y acelerándose. Ahora hay transmisión comunitaria que no se puede detener fácilmente. Con el inicio del año escolar acercándose, los expertos temen que el sarampión encuentre nuevas vías de propagación en una población donde la inmunidad es baja. Los esfuerzos locales para vacunar a la comunidad amish continúan, pero avanzan contra corrientes que vienen desde Washington, contra la desinformación que circula incluso en comunidades sin internet, y contra la inercia de una población que simplemente no ha visto la necesidad de cambiar hasta que la enfermedad llegó a sus puertas.

Muchas de las personas con las que me encuentro no tienen seguro médico. No tienen mucha interacción con el sistema de salud y simplemente no han visto la necesidad de vacunarse.
— Dale Weiser, supervisora clínica del Departamento de Salud del Condado de Chester
Creo que el sarampión contribuyó en gran medida al fallecimiento de ese niño.
— William Moss, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad Johns Hopkins
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