Mientras reducía volumen, sus ingresos se disparaban
En mayo de 2026, Petróleos Mexicanos vivió una paradoja propia de los mercados energéticos: exportó menos crudo y ganó más dinero. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en represalia por ataques militares, elevó los precios internacionales por encima de los 100 dólares por barril, convirtiendo un conflicto ajeno en un beneficio temporal para la empresa estatal mexicana. La historia, sin embargo, es breve: un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán devolvió el petróleo iraní a los mercados y los precios cayeron con la misma velocidad con que habían subido, recordando que la fortuna construida sobre la inestabilidad ajena es, por naturaleza, efímera.
- El cierre del estrecho de Ormuz disparó el precio del crudo mexicano un 79%, llevándolo a 103 dólares por barril en mayo y generando a Pemex 1.604 millones de dólares pese a exportar una cuarta parte menos de volumen.
- La empresa reorientó sus ventas hacia los mercados que más pagaban: las exportaciones a Europa se dispararon 156% y las del Lejano Oriente crecieron 148%, mientras las ventas a América —con Estados Unidos como principal comprador— cayeron 30%.
- La bonanza llegó en un momento crítico: Pemex arrastraba una pérdida de 2.500 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, y sus directivos ya anticipaban que los altos precios del conflicto se reflejarían en los resultados del segundo trimestre.
- Un acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán en junio reintegró el petróleo iraní a los mercados globales, derrumbando los precios más del 30% y dejando la Mezcla Mexicana en 68 dólares por barril, borrando gran parte de lo ganado.
En mayo de 2026, Pemex protagonizó una paradoja reveladora: exportó 513.000 barriles diarios —un 24% menos que el año anterior— y aun así sus ingresos por ventas al exterior crecieron 30%, alcanzando 1.604 millones de dólares. La clave estaba en los precios. La Mezcla Mexicana de Exportación promedió 103 dólares por barril ese mes, frente a los 57 dólares del mismo período en 2025, un salto del 79% impulsado por un factor externo y violento: Irán había cerrado el estrecho de Ormuz en represalia por bombardeos estadounidenses e israelíes, bloqueando el paso de aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas que se comercia en el mundo.
Pemex supo aprovechar el momento. Reorientó sus exportaciones hacia los mercados dispuestos a pagar más: Europa recibió 156% más crudo mexicano que el año anterior, y el Lejano Oriente, 148% más. Las ventas a América, en cambio, cayeron 30%. Esta reconfiguración llegaba en un momento delicado para la empresa, que había cerrado el primer trimestre de 2026 con pérdidas de 2.500 millones de dólares. El director de finanzas, Alberto Jiménez, había anticipado en abril que los altos precios derivados del conflicto se verían en los resultados del segundo trimestre. Mayo parecía darle la razón.
Pero la ventana se cerró tan rápido como se abrió. En junio, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo preliminar de paz que incluía una licencia para que Irán comercializara sus hidrocarburos nuevamente. El retorno del petróleo iraní a los mercados globales hundió los precios más del 30%. La Mezcla Mexicana cayó a 68 dólares por barril, un nivel no visto desde antes del conflicto. Lo que Pemex había construido sobre la inestabilidad ajena se disolvió con la misma velocidad con que había llegado.
En mayo de 2026, Petróleos Mexicanos enfrentaba una paradoja que capturaba la volatilidad de los mercados energéticos globales: mientras reducía el volumen de crudo que enviaba al exterior, sus ingresos por esas ventas se disparaban. La empresa estatal mexicana exportó 513.000 barriles diarios ese mes, una caída del 24% respecto al año anterior. Pero los números de ingresos contaban una historia completamente distinta. Pemex recaudó 1.604 millones de dólares por sus ventas de crudo en el extranjero, un aumento del 30% año tras año.
La explicación residía en los precios. La Mezcla Mexicana de Exportación, el crudo que México vende internacionalmente, alcanzó un promedio de 103 dólares por barril en mayo, un salto del 79% comparado con los 57 dólares del mismo mes en 2025. Ese incremento de precio no era accidental. Irán había cerrado el estrecho de Ormuz en represalia por los bombardeos estadounidenses e israelíes, bloqueando uno de los pasos más críticos del comercio mundial de petróleo. Por ese estrecho circula aproximadamente una quinta parte de todo el petróleo y gas natural que se comercia globalmente. Con esa ruta interrumpida, los precios internacionales del crudo se elevaron por encima de los 100 dólares.
Para Pemex, el conflicto en Medio Oriente se convirtió en una oportunidad inesperada. Aunque la compañía estaba produciendo menos, cada barril que lograba vender generaba ingresos sustancialmente mayores. Los datos de mayo mostraban cómo Pemex reorientaba sus ventas hacia mercados que pagaban más. Las exportaciones a Europa aumentaron 156% en ese mes, mientras que los envíos al Lejano Oriente crecieron 148%. En contraste, las ventas a América, donde Estados Unidos es el principal comprador, cayeron 30%.
Esta mejora llegaba en un momento delicado para la empresa. Pemex había reportado una pérdida de 2.500 millones de dólares en el primer trimestre de 2026. Alberto Jiménez, director de finanzas de la compañía, había señalado en una llamada con analistas en abril que los altos precios del petróleo derivados del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán se reflejarían en los resultados del segundo trimestre. Mayo parecía confirmar esa proyección.
Pero la tregua llegó rápidamente. En junio, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar de paz que incluía una licencia para que el gobierno iraní comercializara sus hidrocarburos. Con esa licencia, el petróleo iraní volvió a los mercados internacionales, aumentando la oferta global. Los precios se desplomaron más del 30%. Para el jueves de la semana en que se publicó este reportaje, la Mezcla Mexicana se cotizaba en 68 dólares por barril, un nivel no visto desde febrero de 2026, cuando el conflicto había comenzado. Lo que Pemex había ganado en volatilidad de precios se evaporaba con la misma rapidez con que había llegado.
Notable Quotes
Los altos precios del petróleo por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se verán reflejados en los resultados del segundo trimestre de 2026— Alberto Jiménez, director de finanzas de Pemex
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que Pemex gane dinero exportando menos petróleo?
Los precios subieron tanto que compensaron el volumen perdido. En mayo, cada barril se vendía casi al doble del precio del año anterior.
¿Y por qué subieron tanto los precios?
Irán cerró el estrecho de Ormuz como represalia. Ese estrecho es crítico: por ahí pasa una quinta parte del petróleo mundial. Sin él, la oferta se contrajo y los precios se dispararon.
Entonces Pemex se benefició de una guerra que no es suya.
Exactamente. Mientras otros productores sufrían por vender menos, México ganaba porque vendía a precios mucho más altos. Fue un accidente de la geopolítica.
¿Cuánto tiempo duró esa ventaja?
Solo un mes, efectivamente. En junio llegó un acuerdo de paz que permitió a Irán vender petróleo de nuevo. Los precios cayeron 30% casi inmediatamente.
¿Qué significa eso para Pemex ahora?
Que la ganancia de mayo se desvaneció. Los precios bajaron a niveles no vistos desde antes de que comenzara la guerra. Pemex vuelve a enfrentar márgenes más ajustados.