Ortiz diseña sistemas de evacuación de emergencia y dispositivos de seguridad para astronautas en misiones lunares, incluyendo flotadores y escotillas de rescate. El mayor desafío es el polvo lunar microscópico con bordes cortantes que se adhiere a equipos y puede causar problemas respiratorios similares a la silicosis.
Paula Ortiz, la ingeniera madrileña que diseña la seguridad de los astronautas lunares
¿Qué no es hostil en el espacio?
¿Cómo se pasa de ser una tenista de élite a ingeniera de seguridad espacial? Parece un cambio radical.
No fue un cambio de la noche a la mañana. A los 12 años decidió que quería ingeniería aeronáutica, pero siguió jugando al tenis durante años. La beca de tenista fue lo que le permitió llegar a la universidad en Estados Unidos. Y luego, ver un despegue de la NASA en persona cambió todo.
Pero eso es lo que ella dice que cambió su carrera. ¿Hay algo documentado sobre ese momento específico, o es la narrativa que ella construye ahora?
Es lo que ella recuerda y lo que cuenta. Lo que sí sabemos es que dejó el tenis profesional por una lesión durante el último año de carrera, y que desde 2019 trabaja en estos sistemas de seguridad.
¿Y el polvo lunar? ¿Es realmente tan peligroso como suena?
Según lo que sabemos del programa Apolo, sí. Los astronautas tuvieron reacciones alérgicas graves. Pero nadie sabe aún qué efectos a largo plazo tendrá en futuras colonias lunares.
Eso es importante: no sabemos. La comparación con la silicosis es útil para entender el riesgo potencial, pero es especulación. El polvo lunar nunca ha sido estudiado en humanos durante meses o años.
Exacto. Por eso Ortiz dice que es "un gran reto". La NASA lleva tiempo pensando cómo gestionarlo, pero no hay solución definitiva aún.
¿Cuándo veremos realmente a humanos en el polo sur lunar?
El plan es 2028 como pronto, con Artemis 4. Luego otro aterrizaje ese mismo año, y después la construcción de una colonia permanente en seis años.
Esos son los plazos del proyecto. Pero los plazos espaciales cambian constantemente. Artemis ya ha tenido retrasos. Hay que tomar esas fechas con cautela.
Der Puls
- Paula Ortiz Couder, 31 años, ingeniera de seguridad de misiones tripuladas en NASA desde 2024
- Diseñó sistemas de evacuación de emergencia para el cohete SLS y dispositivos de rescate para la cápsula Orion
- El polvo lunar tiene partículas microscópicas con bordes cortantes que se adhieren electrostáticamente y causaron problemas respiratorios en astronautas del Apolo
- Artemis 4 planea aterrizaje en polo sur lunar a principios de 2028, con objetivo de colonia permanente en seis años
Ortiz diseña sistemas de evacuación de emergencia y dispositivos de seguridad para astronautas en misiones lunares, incluyendo flotadores y escotillas de rescate. El mayor desafío es el polvo lunar microscópico con bordes cortantes que se adhiere a equipos y puede causar problemas respiratorios similares a la silicosis.
Paula Ortiz Couder, ingeniera madrileña de 31 años, es experta en seguridad de misiones espaciales tripuladas de la NASA. Trabaja en el diseño de sistemas de evacuación y seguridad para llevar astronautas a la Luna en el programa Artemis.
Paula Ortiz Couder tenía el futuro escrito. Nacida en Majadahonda en el seno de una familia de tenistas de élite —su abuelo fue capitán de la selección española de Copa Davis, su padre batió el récord nacional de salto de altura con 2,34 metros, su madre dirige una academia de tenis fundada por su padre en los años 80—, la raqueta parecía su destino inevitable. Desde los tres años entrenaba tres horas diarias. Pero a los 12 años llegó a casa y le dijo a su madre que quería hacer ingeniería aeronáutica. Su madre respondió: "Pues adelante, vamos a por ello".
Ahora, con 31 años, Ortiz trabaja desde el Centro Espacial Kennedy como experta en seguridad de misiones espaciales tripuladas de la NASA. El 1 de abril de este año, cuando el cohete SLS de la misión Artemis 2 despegaba con cuatro astronautas a bordo, cuatro jaulas de metal blanco —similares a cabinas de teleférico— se deslizaron por cables alejándose del cohete mientras este escupía una columna de fuego en su lento avance inicial. Ese sistema de evacuación de emergencia, diseñado para permitir que los astronautas huyan lo más rápido posible en caso de accidente antes del despegue, es lo que Ortiz llama "mi bebé". Ha trabajado en su perfeccionamiento desde 2019, primero como contratista y desde 2024 como empleada fija de la agencia.
Su camino hacia la ingeniería espacial comenzó en la Universidad de Aeronáutica Embry-Riddle, a la que llegó con una beca de tenista. Durante sus estudios, unos compañeros la invitaron a Titusville para ver un despegue de la NASA. "Ese momento cambió mi carrera", recuerda. "Fue muy potente sentir la vibración en el pecho, el sonido, todo; me cuesta pensar que alguien pueda ver algo así y no se sienta inspirado, fascinado". Durante el último año de carrera sufrió una lesión que la apartó del tenis profesional. Según su padre, tiró la raqueta y no la volvió a coger.
El reto actual de Ortiz es colonizar la Luna, y el mayor enemigo al que se enfrenta la NASA es microscópico y afilado como una navaja. El polvo que forma el regolito lunar está hecho de diminutas partículas con bordes cortantes —como fragmentos de cristal— que se adhieren a cualquier cosa que tocan y son extremadamente difíciles de eliminar. Durante el programa Apolo, los primeros astronautas que pisaron la Luna sufrieron graves problemas con este polvo: se pegó a las escafandras, se dispersó por todo el módulo lunar y llegó hasta los pulmones, provocando reacciones alérgicas. En la Tierra, partículas similares causan silicosis, una enfermedad crónica que afecta a mineros y puede ser mortal. "Es una partícula muy pequeña, afilada y electrostática, tiene carga, y por eso se pega a todo. Diseñar sistemas que sean compatibles con esto va a ser un gran reto", explica Ortiz sobre su trabajo supervisando la seguridad del transporte, aterrizaje y misiones científicas del proyecto Base Lunar.
El primer gran hito del programa Artemis llegará cuando los astronautas aterricen en el polo sur lunar a principios de 2028 como pronto. En esa misma zona, que nunca ha sido explorada, hay agua congelada que podría sustentar colonias permanentes. La NASA planea establecer las bases de una colonia permanente en apenas seis años, según el proyecto cuyo jefe es otro madrileño, el ingeniero de 51 años Carlos García Galán. En los cráteres del polo sur reina la noche perpetua con temperaturas de 200 grados bajo cero. Fuera de ellos, los días duran 14 días terrestres y el sol nunca se levanta mucho sobre el horizonte. "Es muy distinto de lo que estamos acostumbrados aquí en la Tierra. El otro día vimos unas simulaciones y la verdad es que a mi cerebro le costaba adaptarse", reconoce Ortiz.
Ortiz ha contribuido al diseño de dispositivos críticos para la seguridad de los astronautas. Ayudó a crear mecanismos que hubieran permitido a la especialista de misión Christina Koch, la primera mujer que ha viajado a la Luna, abrir la nave Orion desde dentro después de caer al océano Pacífico durante la misión Artemis 2. Aunque finalmente no fue necesario porque la Marina de Estados Unidos pudo llegar a la cápsula, el video en directo de la NASA mostró otras dos innovaciones a las que Ortiz contribuyó: el porche delantero, un sistema inflable que permite al equipo de rescate acceder a la nave incluso con olas de cuatro metros, y los flotadores redondos de la parte superior, especialmente diseñados para evitar que la cápsula se voltee en el agua. "Cuando los ves, a lo mejor no parecen nada increíble, pero hay muchísima ingeniería dedicada a diseñar estas cosas para asegurarnos de que funcionan en distintas condiciones en el océano", razona Ortiz. Hace poco más de un año tuvo a su primer hijo. Su abuelo bromea a medias cuando dice que a la nieta nunca le van a faltar buenos flotadores en la piscina.
Bemerkenswerte Zitate
Ese momento cambió mi carrera. Fue muy potente sentir la vibración en el pecho, el sonido, todo; me cuesta pensar que alguien pueda ver algo así y no se sienta inspirado, fascinado.— Paula Ortiz, sobre ver su primer despegue de la NASA en Titusville
Es una partícula muy pequeña, afilada y electrostática, tiene carga, y por eso se pega a todo. Diseñar sistemas que sean compatibles con esto va a ser un gran reto.— Paula Ortiz, sobre el desafío del polvo lunar