En Paraná, la ciudad se prepara para instalar cerca de 40 cámaras de fiscalización electrónica en sus calles, marcando un giro en la relación entre el ciudadano y la norma vial. La iniciativa, impulsada desde la Secretaría de Seguridad Vial, no busca castigar sino persuadir: que la presencia visible de la tecnología modifique el comportamiento antes de que ocurra la infracción. Es un recordatorio de que las ciudades, cuando maduran, intentan reemplazar la sanción reactiva por la prevención anticipada.