En medio de la segunda ola de la pandemia en Perú, los adultos mayores enfrentan una crisis silenciosa de salud mental: la combinación de noticias alarmantes y aislamiento social ha disparado los niveles de ansiedad, depresión y apatía en este grupo vulnerable. La psicóloga Lilian Rodríguez, desde el Hospital Alberto Sabogal de EsSalud, advierte que estas afecciones no son caprichos ni exageraciones, sino respuestas humanas legítimas a circunstancias extraordinarias. Su llamado es a las familias: el vínculo cotidiano, la información moderada y la inclusión digital pueden ser el antídoto más po
Pandemia incrementó ansiedad en adultos mayores, advierte psicóloga de EsSalud
La ansiedad no es un tema que los adultos mayores se inventan
¿Por qué la psicóloga enfatiza que la ansiedad en adultos mayores es una patología real y no solo una queja?
Porque durante la pandemia, muchas familias minimizaban los síntomas de ansiedad en los ancianos, pensando que era exageración o búsqueda de atención. Rodríguez está diciendo que no: es una respuesta fisiológica y psicológica genuina a circunstancias de aislamiento y exposición a noticias traumáticas.
Pero el artículo no especifica cuántos adultos mayores fueron evaluados, cuál fue la metodología, o si hay datos comparativos de antes de la pandemia. Sabemos que Rodríguez observa esto en su práctica, pero no sabemos la escala real del problema.
Ella recomienda que las familias mantengan a los ancianos "moderadamente informados". ¿Qué significa eso en la práctica?
Significa no ocultarles la realidad, pero tampoco exponerlos a un flujo constante de noticias sobre muertes y contagios. Si un familiar ha fallecido, deben saberlo, pero no necesitan escuchar cada cifra de casos nuevos.
El artículo no define qué es "moderadamente". Es un consejo sensato, pero vago. Diferentes familias y diferentes ancianos tendrían diferentes umbrales.
¿Por qué el aislamiento es tan particularmente dañino para los adultos mayores que viven solos?
Porque no tienen amortiguadores. Un adulto mayor que vive con familia tiene interacción diaria, aunque sea mínima. Uno que vive solo depende completamente de que otros lo busquen. Cuando eso no sucede, la soledad se convierte en depresión.
El artículo describe el mecanismo emocional, pero no menciona si hay factores económicos o de acceso que hacen que algunos ancianos estén más aislados que otros. ¿Es solo una cuestión de elección familiar o hay barreras estructurales?
Il Polso
- Con más de 52.000 muertes registradas en Perú para abril de 2021, los adultos mayores no solo temen al virus, sino que lloran pérdidas reales de amigos y familiares mientras permanecen aislados.
- El bombardeo constante de noticias sobre COVID-19 actúa como un detonante directo de ansiedad en los ancianos, agravando su estado emocional día tras día.
- El aislamiento físico empuja a muchos adultos mayores a buscar compañía; cuando sienten rechazo o distancia de sus familias, la ansiedad se convierte en depresión.
- Los expertos advierten que tanto el silencio total como la sobreinformación son dañinos: las familias deben encontrar un equilibrio delicado para mantener a los ancianos informados sin abrumarlos.
- La enseñanza de herramientas digitales como WhatsApp emerge como una intervención concreta que no solo conecta a los adultos mayores, sino que activa su memoria y les devuelve un sentido de propósito.
En medio de la segunda ola de la pandemia en Perú, los adultos mayores enfrentan una crisis silenciosa de salud mental: la combinación de noticias alarmantes y aislamiento social ha disparado los niveles de ansiedad, depresión y apatía en este grupo vulnerable. La psicóloga Lilian Rodríguez, desde el Hospital Alberto Sabogal de EsSalud, advierte que estas afecciones no son caprichos ni exageraciones, sino respuestas humanas legítimas a circunstancias extraordinarias. Su llamado es a las familias: el vínculo cotidiano, la información moderada y la inclusión digital pueden ser el antídoto más poderoso contra el deterioro emocional de quienes más han cargado el peso de esta pandemia.
Lilian Rodríguez, psicóloga del Hospital Alberto Sabogal de EsSalud, lleva meses observando el mismo patrón en su práctica clínica: los adultos mayores están pagando un precio emocional alto por la pandemia. La exposición excesiva a noticias sobre la COVID-19 y el aislamiento impuesto por el distanciamiento social han generado un aumento sostenido de ansiedad, depresión, cansancio y apatía en este grupo.
Rodríguez es cuidadosa en su recomendación: no se trata de dejar a los ancianos en la oscuridad informativa. Las familias deben mantenerlos al tanto de lo que ocurre, especialmente cuando han perdido personas cercanas, pero de manera moderada. El silencio absoluto puede ser tan dañino como el exceso de información alarmante. El equilibrio, dice, es la clave.
Lo que más preocupa a la especialista es la espiral emocional que viven quienes habitan solos. Cuando buscan compañía y encuentran distancia o rechazo, la ansiedad escala hacia la depresión. Rodríguez insiste en que estas no son reacciones inventadas para llamar la atención, sino patologías reales ante circunstancias extraordinarias.
Su propuesta es práctica: integrar a los adultos mayores en la rutina familiar, enseñarles a usar plataformas digitales como WhatsApp y hacerlos partícipes de pasatiempos compartidos. Estas acciones no solo combaten el aislamiento, sino que mantienen activa la mente y refuerzan los lazos afectivos. En un país que para entonces acumulaba más de 1,5 millones de contagios y casi 53.000 muertes, el mensaje de Rodríguez es urgente: la intervención familiar temprana puede marcar la diferencia entre el deterioro y la recuperación emocional de quienes más vulnerables se encuentran.
Lilian Rodríguez, psicóloga del Hospital Alberto Sabogal de EsSalud, ha observado un patrón claro en su trabajo durante la pandemia: los adultos mayores están experimentando un aumento significativo de ansiedad, depresión, cansancio y apatía. La causa no es misteriosa. Es el bombardeo constante de noticias sobre la COVID-19 combinado con el aislamiento que la pandemia ha impuesto, especialmente durante la segunda ola de contagios que azotaba el país en abril de 2021.
Rodríguez explica que la ansiedad se intensifica cuando los ancianos están expuestos en exceso a la cobertura de la pandemia. Pero hay un matiz importante en su recomendación: no se trata de mantener a los adultos mayores completamente desinformados. Dice que las familias deben encontrar un equilibrio, manteniéndolos informados de manera moderada sobre lo que sucede, especialmente si personas cercanas a ellos han fallecido. El silencio completo puede ser tan perjudicial como el exceso de información alarmante.
Lo que Rodríguez ha visto con mayor preocupación es el efecto del aislamiento físico en los ancianos que viven solos. Cuando buscan compañía y no encuentran contacto con otras personas, la ansiedad crece. Muchos de ellos intentan acercarse a sus familias, pero cuando sienten rechazo o distancia, caen en depresión. No es dramatización: es una progresión emocional documentada que la psicóloga observa regularmente en su práctica clínica.
La especialista subraya que estas afecciones mentales son patologías reales, no invenciones de los ancianos para llamar la atención. Son respuestas legítimas a circunstancias extraordinarias. Y por eso propone intervenciones concretas que las familias pueden implementar. Integrar a los adultos mayores en la rutina familiar cotidiana es fundamental. Enseñarles a usar WhatsApp u otras plataformas digitales no solo los conecta con otros, sino que activa su memoria y les da un sentido de propósito. Involucrarlos en pasatiempos familiares mantiene su mente ocupada y refuerza los vínculos.
En el contexto más amplio, cuando Rodríguez habla, Perú estaba enfrentando cifras devastadoras. Para la fecha de esta declaración, el país registraba 1.582.367 casos confirmados de COVID-19 y 52.877 muertes. Los adultos mayores no solo estaban lidiando con la ansiedad abstracta de una pandemia global, sino con la pérdida tangible de amigos y familiares. El mensaje de Rodríguez es que la intervención temprana y el apoyo familiar deliberado pueden ser el punto de partida para resolver estos problemas de salud mental que la pandemia ha amplificado.
Citazioni salienti
Es indispensable que los familiares mantengan informados moderadamente a sus adultos mayores de lo que ocurre, principalmente si es que sus familiares o amigos han fallecido— Lilian Rodríguez, psicóloga de EsSalud
La ansiedad no es un tema que los adultos mayores se inventan para llamar la atención, es una patología real, es necesario ayudar a nuestros abuelitos en el momento indicado— Lilian Rodríguez, psicóloga de EsSalud