En el cruce entre geografía privilegiada y voluntad institucional, Panamá atraviesa un momento de expansión turística que sus líderes leen como una oportunidad generacional. Entre enero y junio de 2026, el país recibió un 17,4 por ciento más de visitantes que en el mismo período del año anterior, generando casi 3.800 millones de dólares en ingresos. El desafío que se abre no es solo crecer, sino construir las bases —jurídicas, humanas e infraestructurales— que permitan que ese crecimiento no se detenga ante sus propias limitaciones.