En un momento en que las enfermedades prevenibles siguen cobrando vidas en la región, Panamá ofrece una señal de esperanza: nueve de cada diez niños están protegidos contra la hepatitis, y cifras similares se registran para el neumococo y la hexavalente. Este logro, fruto de campañas que se extienden hasta los fines de semana y se guían por tecnología de georreferenciación, recuerda que la salud pública es, ante todo, un acto colectivo de voluntad y organización. Aun así, los brotes importados de sarampión y tosferina advierten que ningún avance es definitivo, y que proteger a la infancia exig