En la plaza de la Catedral de Oviedo, miles de ciudadanos se congregaron a mediados de septiembre para responder a algo que las sociedades democráticas han tenido que enfrentar en distintas épocas: la violencia organizada como instrumento de silenciamiento político. Tras las agresiones físicas sufridas por dos activistas a manos de grupos de ultraderecha, la ciudad asturiana no respondió con silencio sino con presencia masiva, convirtiendo el espacio público en un acto de resistencia cultural y cívica. El lema que guió la jornada —que ser fascista vuelva a dar vergüenza— no era solo una consig
Oviedo se moviliza masivamente contra la ultraderecha: "Que ser fascista vuelva a dar vergüenza"
Dos activistas fueron agredidos por grupos de ultraderecha en Oviedo, con denuncias posteriores de nuevos ataques contra la asociación.