En los días quietos que siguen a la Navidad, el oro se mantuvo suspendido entre dos fuerzas opuestas: la solidez del dólar y el alza de rendimientos que lo empujan hacia abajo, y el temor persistente a la variante ómicron que sostiene su papel de refugio. El metal precioso cedió apenas un 0.1% hasta los US$1,806.60 la onza, un movimiento modesto que refleja tanto la escasez de operadores en mercados festivos como la incertidumbre que define este momento económico. En ese equilibrio frágil, el oro no cae ni asciende con convicción, sino que espera, como tantos otros, el regreso de la normalidad
Oro cede ante fortaleza del dólar, aunque mantiene máximos de la semana
El oro atrapado entre fuerzas contrapuestas
¿Por qué el oro baja cuando el dólar sube? Parece contraintuitivo.
Porque el oro se comercia en dólares. Cuando el dólar se fortalece, los inversores que usan otras monedas necesitan más de su divisa para comprar la misma cantidad de oro. Eso reduce la demanda.
Pero el oro también subió durante la semana anterior, ¿verdad? Entonces hay algo más que solo el dólar.
Exacto. La preocupación por ómicron mantiene a los inversores buscando activos seguros. El oro es un refugio clásico.
¿Y por qué fue tan poca la caída? Solo 0.1%.
Porque los mercados estaban cerrados por Navidad. Había muy poca liquidez, muy pocos compradores y vendedores.
Eso es importante: no sabemos realmente cuál sería el precio si hubiera operaciones normales. El movimiento es pequeño, pero también el volumen.
Cierto. Es difícil leer mucho en un día de operaciones tan reducidas.
¿Qué pasa con los rendimientos de los bonos? El artículo dice que subieron.
Cuando los rendimientos suben, los bonos se vuelven más atractivos que el oro. El oro no paga intereses, así que pierden competitividad.
Pero ¿cuánto subieron los rendimientos? El artículo no lo especifica. Es un factor mencionado pero no cuantificado.
Entonces el oro está bajo presión de varios lados.
Sí, pero también sostenido por la incertidumbre. Es un equilibrio frágil.
Il Polso
- El dólar repuntó desde mínimos de casi una semana, quitándole atractivo al oro para inversores que operan en otras monedas.
- Los mercados navideños operan con escasa liquidez, amplificando la volatilidad y limitando la capacidad de los precios para encontrar dirección clara.
- La variante ómicron mantiene viva la demanda de activos refugio, impidiendo que el oro caiga con mayor fuerza pese a las presiones externas.
- El leve aumento en los rendimientos de bonos eleva el costo de oportunidad del oro, sumando otra carga bajista sobre el metal.
- Los demás metales preciosos también retrocedieron: plata cayó 1%, platino 1.5% y paladio 0.3%, reflejando un ambiente generalizado de cautela.
En los días quietos que siguen a la Navidad, el oro se mantuvo suspendido entre dos fuerzas opuestas: la solidez del dólar y el alza de rendimientos que lo empujan hacia abajo, y el temor persistente a la variante ómicron que sostiene su papel de refugio. El metal precioso cedió apenas un 0.1% hasta los US$1,806.60 la onza, un movimiento modesto que refleja tanto la escasez de operadores en mercados festivos como la incertidumbre que define este momento económico. En ese equilibrio frágil, el oro no cae ni asciende con convicción, sino que espera, como tantos otros, el regreso de la normalidad.
El oro vivió el lunes una jornada de movimientos contenidos, retrocediendo apenas un 0.1% hasta los US$1,806.60 la onza en medio de un mercado reducido por las festividades navideñas. Los futuros estadounidenses del metal también cedían un 0.2%, aunque ambos precios se mantenían por encima del umbral de los US$1,800 alcanzado días antes.
Dos fuerzas contrapuestas definieron la sesión. El dólar se fortaleció desde mínimos recientes, restando atractivo al oro para quienes operan en otras divisas. Al mismo tiempo, la preocupación por la variante ómicron sostenía la demanda de activos seguros, evitando caídas más pronunciadas. Peter Fertig, analista de Quantitative Commodity Research, atribuyó la moderación del movimiento principalmente a la falta de liquidez propia del período festivo.
A estas presiones se sumó el leve aumento en los rendimientos de bonos, que incrementa el costo de oportunidad de mantener oro —un activo sin rendimiento propio— y añade otra fuerza bajista sobre el metal. En el contexto más amplio, las acciones mundiales se estabilizaban y el crudo caía, ambos reflejando inquietudes sobre el impacto económico de ómicron. Los demás metales preciosos también cedieron terreno, con la plata bajando 1%, el platino 1.5% y el paladio 0.3%.
La jornada capturó un momento de equilibrio inestable: el oro atrapado entre presiones técnicas y fundamentos de incertidumbre global, aguardando que los mercados recuperen su ritmo habitual tras las fiestas.
El oro retrocedió el lunes en una jornada marcada por la escasez de operaciones y el fortalecimiento del dólar, aunque el metal precioso se mantuvo cerca de los máximos alcanzados durante la semana anterior. A las 10:12 GMT, el oro al contado caía un 0.1% hasta los US$ 1,806.60 la onza, pero seguía cotizando por encima de los US$ 1,800 que había tocado días antes. Los futuros estadounidenses del oro bajaban un 0.2% a US$ 1,807.40.
La dinámica del mercado reflejaba tensiones contrapuestas. Por un lado, el dólar se fortalecía desde mínimos de casi una semana atrás, lo que restaba atractivo al oro para los inversores que operan en otras monedas. Por otro, la preocupación por la variante ómicron del coronavirus mantenía viva la demanda de activos considerados seguros, un factor que había sostenido los precios del metal durante los últimos días.
Peter Fertig, analista de Quantitative Commodity Research, señaló que aunque el dólar más fuerte ejercía presión, el movimiento del oro era limitado. La principal razón, explicó, era la falta de liquidez provocada por el cierre de mercados durante las festividades navideñas. Esa escasez de operaciones reducía el volumen de transacciones y amplificaba la volatilidad de los movimientos de precios.
Otro factor que pesaba sobre el oro era el leve aumento de los rendimientos de los bonos. Cuando los rendimientos suben, el costo de oportunidad de mantener oro —un activo que no genera intereses— se incrementa, lo que presiona a la baja los precios del metal. Este efecto se sumaba a la fortaleza del dólar para limitar las ganancias.
En el contexto más amplio de los mercados, las acciones mundiales se estabilizaban mientras el crudo caía, ambos movimientos reflejando inquietudes sobre el posible impacto económico de la variante ómicron en los próximos meses. Los otros metales preciosos también cedieron terreno: la plata bajaba un 1% a US$ 22,71 la onza, el platino caía un 1.5% a US$ 960, y el paladio restaba un 0.3% a US$ 1,943.45, aunque este último había tocado su máximo desde el 23 de noviembre en US$ 1,962.50.
La sesión del lunes capturaba un momento de equilibrio inestable en los mercados de materias primas: la fortaleza del dólar y el aumento de rendimientos presionaban hacia la baja, mientras que la incertidumbre económica global y las preocupaciones sanitarias mantenían viva la demanda de refugio. El oro, atrapado entre estas fuerzas, se movía al ritmo de una semana de operaciones reducidas, esperando que los mercados recuperaran su ritmo normal después de las festividades.
Citazioni salienti
Aunque hay un dólar más firme, no hay mucho movimiento en el oro hoy— Peter Fertig, Quantitative Commodity Research