En un momento de tensiones crecientes en Oriente Próximo, el canciller iraní Abbas Araqchi tendió un puente diplomático hacia Beirut, reafirmando ante el presidente del Parlamento libanés Nabih Berri el respaldo de Teherán a lo que denomina la resistencia libanesa frente a Israel. La llamada no es un gesto aislado, sino un eslabón en una cadena de alineaciones estratégicas que Irán teje con paciencia en la región, invocando la soberanía y la integridad territorial como principios que justifican la solidaridad entre naciones que se perciben asediadas. En la historia larga de este conflicto, cad