En las afueras de Camagüey, un domingo por la noche, la presencia repentina de la Brigada Especial del Ministerio del Interior transformó una reunión de motoristas en una escena de pánico y huida. Lo que debía ser un espacio de encuentro juvenil se convirtió en el escenario de denuncias de golpes, confiscación de teléfonos y daños materiales, sin que las autoridades hayan ofrecido explicación alguna. El episodio refleja una tensión más profunda entre los cuerpos de seguridad y la ciudadanía cubana, agudizada por una crisis social y económica que erosiona la confianza institucional.
Operativo policial en Camagüey termina en estampida, agresiones y confiscación de celulares
Los agentes retuvieron teléfonos para impedir que se grabara lo que estaba sucediendo
¿Por qué cerraron los accesos? ¿Había una orden previa para desalojar el lugar?
Las autoridades nunca lo explicaron públicamente. Los testigos dicen que el espacio estaba autorizado para las carreras. Lo que está claro es que cuando llegaron los agentes, cerraron las salidas.
Eso es importante: no sabemos si fue una orden específica o una decisión en el terreno. Las autoridades no han dicho nada.
¿Cuánta gente estaba allí cuando pasó?
Decenas de jóvenes, según los relatos. Suficientes para que cuando cerraron las vías, la gente entrara en pánico.
"Decenas" es lo que dicen los testigos. No hay cifra oficial. Podría ser treinta, podría ser cien.
¿Qué pasó exactamente con los teléfonos?
Los agentes los confiscaron. Parece que fue deliberado, para que no se grabara lo que estaba pasando.
Eso es lo que afirman los asistentes. No hay confirmación de por qué se retuvieron los teléfonos ni cuántos fueron.
¿Hay muertos?
Circulan versiones de una posible muerte y de un menor con politraumatismos, pero nada confirmado.
Eso es crucial: son rumores. Hasta ahora, sin confirmación oficial. No sabemos si pasó o no.
¿Qué dicen las autoridades sobre todo esto?
Nada. No han explicado las razones del operativo ni han confirmado investigaciones sobre las denuncias.
El silencio es parte de la historia. Pero también significa que no podemos confirmar muchos de los detalles más graves.
Il Polso
- Agentes de boinas negras cerraron todas las vías de salida en El Rodeo, atrapando a decenas de jóvenes y desatando una estampida con choques y caídas.
- Testigos denuncian golpes con botas, tonfas y piedras, incluso contra personas ya en el suelo y contra una joven que viajaba en motocicleta.
- La confiscación sistemática de celulares buscó suprimir cualquier registro visual del operativo, dejando a los afectados sin medios para documentar ni comunicarse.
- Circulan en redes sociales versiones no confirmadas sobre una posible muerte y un menor con politraumatismos, mientras el silencio oficial alimenta la incertidumbre.
- Las autoridades cubanas no han explicado el operativo ni admitido denuncias formales, y quienes intentan quejarse reciben como respuesta que los agentes cumplen órdenes superiores.
En las afueras de Camagüey, un domingo por la noche, la presencia repentina de la Brigada Especial del Ministerio del Interior transformó una reunión de motoristas en una escena de pánico y huida. Lo que debía ser un espacio de encuentro juvenil se convirtió en el escenario de denuncias de golpes, confiscación de teléfonos y daños materiales, sin que las autoridades hayan ofrecido explicación alguna. El episodio refleja una tensión más profunda entre los cuerpos de seguridad y la ciudadanía cubana, agudizada por una crisis social y económica que erosiona la confianza institucional.
El domingo por la noche, agentes de la Brigada Especial del Ministerio del Interior llegaron a El Rodeo, en las afueras de Camagüey, donde decenas de jóvenes participaban en carreras de motocicletas que muchos asistentes describían como autorizadas. Los uniformados avanzaron desde la carretera de Santa Cruz mientras otros cerraban las salidas, atrapando a la multitud y desencadenando una huida masiva con choques y caídas.
Varios participantes reportaron haber recibido golpes durante la intervención: uno afirmó que fue golpeado en la espalda mientras se alejaba, y testigos describieron el uso de botas, tonfas y piedras. Según relatos difundidos en redes sociales, cuatro agentes habrían golpeado a un joven que ya estaba en el suelo. También se reportaron daños a motocicletas y agresiones en un área cercana a negocios privados, incluido un local conocido como El Canoso.
Lo que distinguió el operativo fue la confiscación sistemática de teléfonos celulares a personas detenidas o interceptadas, con el aparente propósito de impedir grabaciones. Entre la información que circuló en redes aparecieron versiones sobre una posible muerte y un menor con múltiples traumatismos, aunque ninguna ha sido confirmada oficialmente.
Una propietaria de negocio en la zona señaló que los operativos policiales se repiten en El Rodeo los fines de semana, y que las quejas formales son respondidas con la frase de que los agentes cumplen órdenes superiores. Las autoridades cubanas no han explicado públicamente las razones del despliegue ni anunciado investigación alguna, mientras el episodio reabre el debate sobre el uso de la fuerza frente a reuniones juveniles en un país atravesado por una profunda crisis social y económica.
El domingo por la noche en El Rodeo, las afueras de Camagüey, una reunión de motoristas se convirtió en escena de pánico cuando agentes de la Brigada Especial del Ministerio del Interior —conocidos popularmente como boinas negras— llegaron al lugar con patrullas y motocicletas policiales. Mientras un grupo de uniformados avanzaba desde la carretera de Santa Cruz, otros cerraron las vías de salida, atrapando a decenas de jóvenes que participaban en carreras de motocicletas en lo que muchos asistentes afirmaban era un espacio autorizado para esa práctica.
Lo que sucedió después fue una huida masiva. Testigos describieron choques y caídas mientras los motoristas intentaban abandonar la zona de cualquier forma posible. Varios participantes reportaron haber recibido golpes durante la intervención. Un joven afirmó que fue golpeado en la espalda mientras se alejaba del lugar. Otros denunciaron que agentes utilizaron botas, tonfas y piedras. Una versión que circuló en redes sociales sostenía que cuatro miembros de la fuerza especial golpearon a un joven que ya estaba en el suelo. Según los relatos, también hubo daños a vehículos, y una joven que viajaba en motocicleta fue agredida. Un grupo de agentes llegó en una guagua tipo Gazela a un área cercana a varios establecimientos privados, incluido un local conocido como El Canoso, donde supuestamente golpearon a personas y dañaron motocicletas.
Lo que distinguió este operativo fue la confiscación sistemática de teléfonos celulares. Varios asistentes aseguraron que los agentes retuvieron dispositivos móviles de personas detenidas o interceptadas durante la redada. Según los relatos, el objetivo era impedir que se grabaran imágenes del despliegue y de los incidentes posteriores. Esta medida dejó a muchos participantes sin forma de documentar lo que estaba sucediendo o de contactar a otros.
Entre la información que circuló en redes sociales también aparecieron versiones de una posible muerte y de un menor con múltiples traumatismos. Hasta el momento, no hay confirmación oficial sobre esos casos, por lo que sus circunstancias y gravedad permanecen sin establecerse. Las autoridades cubanas no han informado públicamente sobre las razones del operativo ni si existía una orden para desalojar el área.
Una propietaria de un negocio privado situado en la zona afirmó que los operativos y las presiones policiales se repiten en El Rodeo, un punto de reunión habitual para motoristas de la ciudad, especialmente durante los fines de semana. También sostuvo que quienes intentan presentar quejas formales reciben como respuesta que los agentes cumplen órdenes superiores. No se conocieron registros de denuncias admitidas ni una investigación anunciada por las autoridades.
La intervención reabrió el debate sobre la actuación de los cuerpos de seguridad frente a reuniones juveniles en Cuba. Algunos vecinos cuestionaron el uso de la fuerza y reclamaron mayor atención policial ante robos, asaltos y otros delitos denunciados en Camagüey. Otros residentes señalaron que las carreras nocturnas pueden generar ruido, circulación sin casco o falta de licencias, además de riesgos para conductores y peatones. Esas preocupaciones, sin embargo, no despejan las denuncias sobre posibles agresiones y daños contra los participantes. El operativo ocurre en medio de una crisis social y económica que ha intensificado las tensiones entre la población y los cuerpos de seguridad.
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Los operativos y las presiones policiales se repiten; quienes intentan presentar quejas formales reciben como respuesta que los agentes cumplen órdenes superiores— Propietaria de negocio privado en la zona