Un viernes por la tarde en Viedma, la tecnología y la vigilancia territorial convergieron en un instante preciso: un sistema automático leyó una patente, encendió una alerta y puso en marcha una cadena de decisiones humanas que terminó con el secuestro de una camioneta buscada por la Justicia Federal. El episodio no es solo un procedimiento policial exitoso; es un espejo de cómo las ciudades contemporáneas tejen redes invisibles de reconocimiento que transforman el movimiento cotidiano en dato rastreable. Detrás del operativo quedan preguntas abiertas: quiénes son los ocupantes, qué historia c