En las profundidades de una bocamina en Pataz, La Libertad, el Estado peruano encontró lo que los conflictos silenciosos suelen esconder: un arsenal. La Operación Camilo, ejecutada en septiembre de 2026 por una alianza de instituciones civiles y militares, incautó más de mil explosivos, fusiles y municiones en el anexo La Porfía, recordándonos que el orden no se sostiene solo con leyes escritas, sino con la voluntad de hacerlas cumplir en los lugares donde el poder informal ha echado raíces. El material fue entregado al Ministerio Público, y con él, la pregunta que toda sociedad debe hacerse: