OpenAI desarrolla su propio asistente doméstico con IA avanzada y diseño de Jony Ive

Un sistema capaz de aprender y ofrecer ayuda antes de que sea solicitada
OpenAI busca transformar los asistentes domésticos de ejecutores de órdenes a anticipadores de necesidades.

En el umbral entre lo doméstico y lo digital, OpenAI avanza hacia una presencia física de la inteligencia artificial en el hogar: un dispositivo sin pantalla, diseñado por Jony Ive, que aspira no a obedecer órdenes sino a anticiparlas. La compañía adquirió io Products por 6.500 millones de dólares y reúne a ex diseñadores de Apple para construir lo que describe como una computadora concebida desde cero para la IA avanzada. El proyecto, previsto para 2027, enfrenta ya su primera prueba fuera del laboratorio: una demanda de Apple por presunto uso de secretos comerciales que podría alterar su trayectoria.

  • OpenAI rompe con el modelo reactivo de los asistentes domésticos: su nuevo dispositivo aprenderá del usuario y ofrecerá ayuda antes de que sea pedida, usando cámaras, sensores y acceso a datos personales como correos electrónicos.
  • La incorporación de Jony Ive y decenas de ex ingenieros y diseñadores de Apple convierte el proyecto en una declaración de intenciones directa contra Amazon, Google y la propia Apple en el mercado de dispositivos conectados.
  • Apple ha respondido con una demanda por presunto robo de secretos comerciales y solicita una orden judicial que podría bloquear o retrasar el lanzamiento comercial previsto para 2027.
  • OpenAI busca posicionar el dispositivo no como un altavoz inteligente más, sino como la encarnación física de ChatGPT: una presencia con personalidad propia, capaz de moverse y adaptarse al entorno del hogar.

Durante años, los asistentes domésticos han operado bajo una lógica simple: el usuario ordena, el dispositivo ejecuta. OpenAI quiere romper ese ciclo. La compañía desarrolla un altavoz sin pantalla con batería recargable que concibe como la versión física de ChatGPT: no un ejecutor de comandos, sino un sistema capaz de aprender de su propietario y anticipar sus necesidades antes de que las exprese.

El proyecto lleva la firma de Jony Ive, el legendario diseñador jefe de Apple durante décadas. OpenAI adquirió io Products, la empresa que Ive cofundó, por 6.500 millones de dólares en 2025, y su estudio LoveFrom participa activamente en el desarrollo. El equipo concentra a numerosos ex diseñadores e ingenieros de Apple responsables de productos como el iPhone, una acumulación de talento que refleja tanto la ambición del proyecto como las tensiones que lo rodean.

A diferencia de Alexa, Google Home o Siri, el dispositivo incorporaría cámara, múltiples sensores y modelos de IA más sofisticados para interpretar el contexto y ofrecer información de forma proactiva. Su núcleo sería GPT-Live, una versión mejorada del modo de voz de ChatGPT lanzada en julio de 2026, capaz de escuchar y hablar simultáneamente. El aparato también contaría con elementos mecánicos que se mueven solos, reforzando la sensación de una personalidad propia.

Para lograr esa personalización profunda, OpenAI contempla acceder a datos personales del usuario, incluidos correos electrónicos, lo que plantea preguntas sobre los límites de la privacidad en el hogar. Mientras tanto, Apple ha demandado a la compañía por presunto uso de secretos comerciales y solicita una orden judicial que podría retrasar el lanzamiento previsto para 2027. OpenAI niega tener conocimiento de pruebas que respalden las acusaciones, pero el proceso legal añade una incertidumbre considerable a lo que aspira a ser la transformación más íntima de la inteligencia artificial hasta ahora.

Durante años, los asistentes domésticos han funcionado bajo un principio elemental: el usuario da una orden, el dispositivo la ejecuta, y la conversación termina. OpenAI está trabajando para romper ese ciclo. Según reportes recientes, la compañía desarrolla un dispositivo doméstico sin pantalla que busca transformar la relación entre las personas y la inteligencia artificial dentro del hogar, no como un simple ejecutor de comandos sino como un sistema capaz de aprender de quién lo usa y ofrecer ayuda antes de que sea solicitada.

El dispositivo toma la forma de un altavoz, pero con capacidades muy distintas. Sin pantalla visible, cuenta con una batería recargable que permite transportarlo de un lugar a otro dentro de la casa. OpenAI lo concibe como la encarnación física de ChatGPT: un aparato capaz de responder preguntas, reproducir contenido, controlar dispositivos conectados y asistir en diversas tareas cotidianas. Aunque la compañía no ha hecho un anuncio oficial, los detalles del proyecto revelan una ambición considerable.

Detrás de este esfuerzo está Jony Ive, el legendario jefe de diseño de Apple durante décadas. OpenAI adquirió io Products, la empresa que Ive cofundó, por 6.500 millones de dólares en 2025. Su estudio de diseño, LoveFrom, participa activamente en la creación de esta nueva línea de dispositivos. El equipo reúne a numerosos antiguos diseñadores e ingenieros de Apple responsables de productos icónicos como el iPhone y la Mac, una concentración de talento que subraya tanto la escala del proyecto como las tensiones legales que lo rodean.

Esta entrada de OpenAI al mercado doméstico la coloca directamente frente a Amazon, Google y Apple, empresas que llevan años construyendo ecosistemas propios de altavoces, asistentes y dispositivos interconectados. La diferencia propuesta radica en una experiencia más personalizada y anticipatoria. En lugar de esperar siempre una instrucción explícita, el sistema aprendería del usuario y ofrecería información de forma proactiva. OpenAI describe internamente el dispositivo no como un altavoz inteligente convencional, sino como una computadora diseñada desde cero para trabajar con inteligencia artificial avanzada. Incorporaría una cámara, múltiples sensores y modelos más sofisticados que los disponibles en asistentes domésticos actuales, permitiéndole interpretar el entorno y el contexto para determinar qué información resulta útil en cada momento.

Gran parte de esta experiencia dependerá de GPT-Live, una versión mejorada del modo de voz de ChatGPT lanzada en julio de 2026. Este sistema puede escuchar y hablar simultáneamente, adaptándose con mayor naturalidad durante conversaciones y procesando información con rapidez. El dispositivo también incorporaría elementos mecánicos capaces de moverse por sí solos, un detalle que OpenAI utiliza para reforzar la sensación de que el aparato posee una personalidad propia, casi como si estuviera vivo.

Para lograr esa personalización profunda, OpenAI necesitaría acceso a información personal del usuario. La compañía contempla utilizar datos como correos electrónicos para comprender mejor a su propietario y anticipar qué información le resultará útil en cada momento. Esa capacidad de convertirse en una especie de experto sobre el usuario es presentada como uno de los argumentos principales del dispositivo, aunque también plantea preguntas fundamentales sobre cuánto de nuestra vida digital estamos dispuestos a compartir con una máquina que vive en nuestro hogar.

El proyecto avanza bajo presión legal. Apple ha demandado a OpenAI acusándola de haber utilizado secretos comerciales para acelerar el desarrollo de sus dispositivos. OpenAI sostiene que no tiene conocimiento de pruebas que respalden esas acusaciones, pero Apple ha solicitado una orden judicial que podría retrasar significativamente la comercialización del producto. Según reportes, OpenAI aspira a presentar el dispositivo durante 2026 y lanzarlo en 2027, siempre que los procesos técnicos y legales lo permitan. La apuesta final es convertir ChatGPT en una presencia física con la que convivamos cada día, una transformación que podría redefinir cómo interactuamos con la inteligencia artificial en nuestros espacios más privados.

OpenAI describe internamente el dispositivo no como un altavoz inteligente convencional, sino como una computadora diseñada desde cero para trabajar con inteligencia artificial avanzada
— Reportes sobre la visión interna de OpenAI
OpenAI sostiene que no tiene conocimiento de pruebas que respalden las acusaciones de Apple sobre uso de secretos comerciales
— Posición de OpenAI ante la demanda
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué OpenAI cree que necesita un dispositivo físico si ya tiene ChatGPT en el teléfono de casi todos?

Model

Porque la diferencia es fundamental. Un teléfono requiere que lo busques, lo desbloquees, abras la aplicación. Un dispositivo en casa está siempre presente, observando, escuchando. La idea es que anticipe lo que necesitas antes de que lo pidas.

Inventor

Eso suena invasivo. ¿Cómo convence OpenAI a la gente de que está bien que una máquina lea sus correos?

Model

Ese es el verdadero conflicto. Prometen personalización profunda, pero el precio es transparencia total de tu vida digital. Algunos lo verán como utilidad; otros, como una violación.

Inventor

¿Qué hace que Jony Ive sea tan importante aquí?

Model

Ive pasó treinta años en Apple enseñando al mundo que la tecnología podía ser hermosa, intuitiva, casi invisible. OpenAI lo contrata porque sabe que un dispositivo inteligente sin ese cuidado de diseño simplemente parecería un micrófono vigilante.

Inventor

¿Y la demanda de Apple? ¿Es un obstáculo real o ruido?

Model

Podría ser ambas cosas. Si Apple logra una orden judicial, retrasa el lanzamiento meses o años. Pero también es Apple tratando de defender su territorio. El verdadero obstáculo es que OpenAI necesita que la gente confíe en que no está robando sus secretos mientras construye un dispositivo que literalmente entra en sus casas.

Inventor

¿Qué pasa si funciona? ¿Si la gente realmente lo quiere?

Model

Entonces el hogar inteligente deja de ser una promesa de hace diez años y se convierte en realidad. Y Amazon, Google, Apple tendrían que repensar completamente cómo compiten. El ganador no sería quien tenga el mejor altavoz, sino quien mejor entienda a sus usuarios.

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