En el largo duelo entre dos visiones del futuro tecnológico, OpenAI decidió cortar el suministro de sus modelos de inteligencia artificial a Cursor, herramienta de programación de SpaceX, invocando un historial de incumplimientos contractuales por parte de las empresas de Elon Musk. Este movimiento no ocurre en el vacío: es el último acto de una rivalidad que ya ha pasado por tribunales federales, demandas de 150,000 millones de dólares y acusaciones mutuas de traición a ideales fundacionales. Lo que comenzó como una disputa sobre la misión de la inteligencia artificial se ha convertido en una