ONU alerta sobre aumento sin precedentes en consumo de drogas y nuevas sustancias sintéticas

331 millones de personas consumieron sustancias psicoactivas en 2024, con creciente exposición a drogas sintéticas más potentes y peligrosas.
El mercado de drogas tiene un departamento de investigación y desarrollo
Reflexión sobre cómo los productores crean deliberadamente nuevas sustancias sintéticas para evadir regulaciones.

Una vez más, la humanidad se enfrenta al espejo de sus propias búsquedas: la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reveló esta semana que 331 millones de personas —el 6.2% de la población mundial en edad activa— consumieron sustancias psicoactivas en 2024, la cifra más alta registrada hasta ahora. Lo que distingue este momento no es solo la escala, sino la mutación: los mercados ya no dependen de plantas cultivadas en campos remotos, sino de laboratorios que fabrican moléculas diseñadas para escapar de la ley. México, como tantos otros países, no observa este fenómeno desde afuera; lo vive con un incremento del 10% en el consumo de varias sustancias, recordándonos que las crisis globales siempre encuentran su expresión local.

  • El consumo mundial de drogas creció un punto porcentual completo en una década, sumando decenas de millones de nuevos usuarios y superando cualquier registro histórico previo.
  • La aparición de 755 nuevas sustancias psicoactivas en circulación durante 2024 —118 de ellas reportadas por primera vez— desborda la capacidad de los sistemas regulatorios para responder a tiempo.
  • La prohibición del cultivo de amapola en Afganistán por los talibanes en 2022 aceleró el pivote hacia opioides sintéticos como el fentanilo y los nitazenos, más potentes y más difíciles de controlar.
  • En México, metanfetaminas, cocaína, crack y otras sustancias registraron un alza del 10%, mientras la marihuana —cuyo consumo global creció 40% en diez años— sigue siendo la droga más extendida.
  • Los traficantes operan hoy como innovadores químicos: cada vez que una sustancia es regulada, una variante molecular toma su lugar, fragmentando el mercado y multiplicando los riesgos para los consumidores.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito presentó esta semana un informe que describe un punto de inflexión: en 2024, 331 millones de personas consumieron algún tipo de droga, lo que equivale al 6.2% de la población mundial entre 15 y 64 años. Hace una década, esa proporción era del 5.2%. El crecimiento no es solo numérico; es estructural. El mercado de drogas está cambiando de forma acelerada, impulsado por la proliferación de sustancias sintéticas creadas deliberadamente para evadir regulaciones.

En México, el fenómeno tiene rostro propio. El consumo de metanfetaminas, anfetaminas, crack, cocaína, alucinógenos y otras sustancias creció un 10% en los últimos años. La marihuana sigue siendo la droga más consumida, tanto en el país como en el mundo; a nivel global, casi el 5% de la población en edad de consumo la utilizó en 2024, y el número de usuarios de cannabis aumentó un 40% entre 2014 y 2024, en parte impulsado por procesos de legalización en distintas jurisdicciones.

Lo que más alarma a los organismos internacionales es la velocidad con que emergen nuevas drogas sintéticas. En 2024 circulaban 755 nuevas sustancias psicoactivas, y los decomisos revelaron cinco veces más tipos de drogas que hace dos décadas. Mónica Juma, directora de la UNODC, advirtió que muchas de estas sustancias son más potentes y peligrosas que las tradicionales. Entre ellas destacan opioides de laboratorio como el fentanilo y los nitazenos, que ganaron terreno tras la prohibición del cultivo de amapola en Afganistán en 2022, obligando a los traficantes a pivotar hacia alternativas sintéticas más fáciles de producir y transportar.

La cocaína, por su parte, cuadruplicó su producción durante la década analizada, y la metanfetamina abrió nuevos mercados en África y Asia. El patrón es consistente: los productores innovan químicamente para mantenerse un paso adelante de la ley, generando un ciclo donde cada sustancia regulada es reemplazada por una variante. El resultado es un mercado más fragmentado, más potente y más difícil de anticipar —una crisis que no solo crece en tamaño, sino que se transforma más rápido de lo que los sistemas de control logran adaptarse.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito presentó esta semana un panorama alarmante: el consumo global de sustancias psicoactivas alcanzó niveles sin precedentes en 2024, con 331 millones de personas usando algún tipo de droga. Esa cifra representa el 6.2% de la población mundial entre 15 y 64 años, un salto considerable desde el 5.2% que se registraba una década atrás. El informe, divulgado el viernes 26 de junio, documenta no solo el crecimiento en el número de consumidores, sino un cambio fundamental en la composición del mercado de drogas: la aparición acelerada de nuevas sustancias sintéticas que los productores crean deliberadamente para evadir regulaciones y detección.

En México, el panorama refleja tendencias globales con matices locales. El consumo de metanfetaminas, anfetaminas, crack, cocaína en polvo, alucinógenos, barbitúricos, benzodiazepinas, heroína y solventes inhalantes registró un incremento del 10% en los últimos años. Los opioides, por su parte, se mantuvieron en niveles relativamente estables. La marihuana continúa siendo la sustancia más consumida en el país y en el mundo, aunque su expansión ha sido impulsada en parte por procesos de legalización y despenalización en varias jurisdicciones. Entre 2014 y 2024, el número de consumidores de cannabis creció un 40%, y casi el 5% de la población mundial en edad de consumo la utilizó en 2024.

Lo que más preocupa a los organismos internacionales es la proliferación de nuevas drogas sintéticas. Durante 2024, circulaban 755 nuevas sustancias psicoactivas en los mercados globales, de las cuales 118 fueron reportadas por primera vez. Esta cifra contrasta dramáticamente con el panorama anterior al año 2000: los decomisos de narcóticos en 2024 revelaron cinco veces más tipos de drogas que hace dos décadas. Mónica Juma, directora de la UNODC, advirtió que algunas de estas nuevas sustancias son más potentes y peligrosas que sus predecesoras, lo que amplifica los riesgos para los consumidores.

Entre las nuevas drogas sintéticas que han ganado terreno están los opioides de laboratorio como el fentanilo, los nitazenos y las orfinas, buscados como sustitutos de la heroína tradicional. Este cambio fue acelerado por una decisión política en Afganistán: en 2022, los talibanes prohibieron el cultivo de amapola, la planta de la que se extrae el opio. Los traficantes respondieron pivotando hacia alternativas sintéticas más fáciles de producir y transportar. La UNODC advierte que este movimiento podría provocar un cambio permanente en el mercado mundial de opioides, alterando tanto la forma en que se consumen estas drogas como los daños que generan.

La metanfetamina, producida principalmente en Birmania pero también en Norteamérica, África occidental y meridional, y el suroeste de Asia, ha abierto nuevos mercados de distribución. La cocaína, por su parte, experimentó una expansión aún más dramática: su producción se multiplicó por más de cuatro durante la década analizada. Los traficantes han aumentado deliberadamente los suministros dirigidos tanto a mercados establecidos en Europa, América y Oceanía como a nuevos territorios en África y Asia.

Los productores de drogas, según el análisis de la ONU, continúan innovando en la creación de nuevas sustancias como estrategia deliberada para eludir marcos regulatorios y evitar ser detectados. Este ciclo de innovación criminal genera un desafío persistente para las autoridades: cada vez que una droga es regulada, aparecen variantes químicas que ocupan su lugar. El resultado es un mercado cada vez más fragmentado, más potente y más difícil de monitorear. Con 331 millones de personas consumiendo sustancias psicoactivas y nuevas drogas emergiendo constantemente, el panorama que describe la UNODC es el de una crisis que no solo crece en escala, sino que se transforma en formas que los sistemas de control aún no han aprendido a anticipar.

Hemos observado un aumento sin precedentes de nuevos tipos de drogas en el mercado y, lo que es preocupante, algunas son más potentes o peligrosas que antes
— Mónica Juma, directora de la UNODC
El abandono de los opiáceos de origen vegetal en favor de los sintéticos podría provocar un cambio permanente en el mercado mundial de opioides, con repercusiones en la forma en que se consumen estas drogas y en los daños que acarrean
— UNODC
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el informe de la ONU enfatiza tanto las drogas sintéticas nuevas si la marihuana sigue siendo la más consumida?

Model

Porque la marihuana es predecible. Sabemos qué es, cómo afecta, cómo tratarla. Las nuevas sustancias sintéticas son incógnitas. El fentanilo es miles de veces más potente que la heroína. Los productores crean una nueva droga cada tres días, aproximadamente. Es un juego de persecución sin fin.

Inventor

¿Qué cambió en Afganistán que aceleró esto?

Model

Los talibanes prohibieron el cultivo de amapola en 2022. De repente, la heroína tradicional se volvió escasa. Los traficantes necesitaban alternativas. El fentanilo sintético es más fácil de producir en un laboratorio que cultivar campos de amapola. Más rentable, más compacto, más peligroso.

Inventor

¿Por qué México específicamente reporta ese aumento del 10%?

Model

México es un corredor. Produce metanfetamina localmente, pero también es ruta de tránsito para cocaína desde Sudamérica y para fentanilo desde Asia. El aumento del 10% refleja tanto el consumo doméstico como la presencia de estas drogas en el territorio.

Inventor

¿Qué significa que 118 nuevas sustancias se reportaron por primera vez en 2024?

Model

Significa que alguien las incautó, las analizó en un laboratorio y dijo: esto no existe en nuestras bases de datos. Sucede constantemente. Es como si el mercado de drogas tuviera un departamento de investigación y desarrollo.

Inventor

¿Hay alguna esperanza en estos números?

Model

La esperanza está en que ahora sabemos la escala del problema. Treinta años atrás, nadie tenía estos datos. Ahora la ONU documenta cada nueva sustancia. Es el primer paso para responder, aunque la respuesta sea lenta.

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