En Manresa, Oliva Torras ha dado un paso que refleja una transformación más amplia en la relación entre el trabajo humano y la automatización: un brazo robótico colaborativo no reemplaza a sus operarios, sino que reorganiza cómo conviven con la máquina. El UR20-1750 alterna entre soldadura y pulido de piezas de hasta dos metros sin intervención manual, elevando la productividad un 50%. Es una historia sobre cómo la tecnología, bien integrada, puede ampliar las capacidades humanas en lugar de suprimirlas.
Oliva Torras duplica capacidad de soldadura y pulido con robot colaborativo UR20
El robot sustituye automáticamente la antorcha por la herramienta de pulido sin intervención del operario
¿Por qué Oliva Torras decidió invertir en este robot ahora, después de cinco años con el anterior?
Porque sus necesidades cambiaron. El robot anterior funcionaba bien para piezas pequeñas, pero la empresa necesitaba procesar componentes mucho más grandes—armarios, puertas, cosas de 1,5 a 2 metros. Y no solo soldar, sino también pulir, todo en la misma pieza.
¿Y ese 50% de aumento de productividad es solo por el robot, o también porque reorganizaron cómo trabajan los operarios?
Es la combinación. El robot automatiza dos operaciones que antes requerían intervención manual entre ellas. Pero el verdadero salto viene de que mientras el robot trabaja, los operarios preparan la siguiente pieza o hacen acabados en paralelo.
¿Cuánto tiempo tardaron en ponerlo en funcionamiento?
Una semana. El robot ya estaba soldando una semana después de que comenzara la instalación. Eso es muy rápido para un sistema de este tipo.
¿Y eso es porque el robot es fácil de integrar, o porque Sokad ya sabía exactamente qué hacer?
Ambas cosas. La plataforma de Universal Robots tiene extensiones de software que permiten conectar herramientas de distintos fabricantes sin complicaciones. Pero Sokad es un integrador certificado, así que tenían experiencia.
¿Qué pasa con los trabajadores? ¿Pierden empleos?
No. Cambian de tareas. Mientras el robot suelda y pule, ellos preparan piezas o hacen acabados. La empresa dice que la formación para operar estos robots es accesible, así que pueden asumir nuevas funciones.
Pero eso depende de que haya otras tareas que hacer. Si la demanda cae, ¿qué pasa entonces?
Eso es una pregunta válida que el artículo no responde. Lo que sí dice es que el robot permite adaptar la producción a diferentes lotes sin detener la línea, lo que es útil para series pequeñas y medianas con variedad de productos.
¿Entonces este robot es especialmente útil para empresas como Oliva Torras, que no fabrica en masa?
Exactamente. La flexibilidad es el punto. Pueden reprogramar el sistema para nuevos productos sin interrumpir la producción. Para una fabricación con alta variedad, eso es valioso.
El Pulso
- La empresa necesitaba procesar piezas metálicas grandes —hasta 2,5 metros— combinando soldadura y pulido sin tiempos muertos entre operaciones, un cuello de botella que frenaba su crecimiento.
- El cambio automático de herramienta entre antorcha y pulidora elimina la dependencia de decisiones humanas entre procesos, rompiendo un ciclo de interrupciones que antes limitaba la cadencia productiva.
- Los operarios trabajan en paralelo —preparando o acabando otras piezas— mientras el robot opera, lo que convierte el tiempo de máquina en tiempo productivo humano simultáneo.
- La puesta en marcha tomó apenas una semana, y la programación accesible del cobot permite adaptarse a nuevos lotes sin detener la producción, algo crítico para series pequeñas y medianas con alta variedad.
- El salto del 50% en productividad llega sin desplazamiento de personal: la empresa apuesta por que sus trabajadores evolucionen hacia nuevas funciones mientras el sistema automatiza las tareas repetitivas.
En Manresa, Oliva Torras ha dado un paso que refleja una transformación más amplia en la relación entre el trabajo humano y la automatización: un brazo robótico colaborativo no reemplaza a sus operarios, sino que reorganiza cómo conviven con la máquina. El UR20-1750 alterna entre soldadura y pulido de piezas de hasta dos metros sin intervención manual, elevando la productividad un 50%. Es una historia sobre cómo la tecnología, bien integrada, puede ampliar las capacidades humanas en lugar de suprimirlas.
En sus instalaciones de Manresa, Oliva Torras ha puesto en marcha un robot colaborativo UR20-1750 de Universal Robots que automatiza dos operaciones antes manuales: soldadura MIG/MAG y pulido de piezas metálicas. El resultado es un aumento del 50% en la productividad, logrado sin desplazar a los trabajadores, sino redefiniendo cómo colaboran con la máquina.
La empresa ya tenía cinco años de experiencia con robótica colaborativa en piezas pequeñas, pero sus necesidades habían crecido. Necesitaban procesar armarios metálicos, puertas y componentes de entre 1,5 y 2 metros, y hacerlo sin que un operario tuviera que intervenir entre la soldadura y el pulido. Sokad Soluciones Mecánicas diseñó la solución: una célula de trabajo con el UR20-1750, una antorcha Böhler, una herramienta de pulido Dynabrade y un sistema de control de fuerza Robotiq. Una mesa rotatoria posiciona las piezas para que el robot acceda a todas las zonas necesarias.
El elemento clave es el cambio automático de herramienta: al terminar de soldar, el robot sustituye la antorcha por el pulidora sin intervención humana, eliminando un cuello de botella que antes dependía de tiempos muertos. La puesta en marcha fue notable por su rapidez —una semana desde el inicio de la instalación hasta la primera soldadura— gracias a la arquitectura de software de Universal Robots, que permitió integrar herramientas de distintos fabricantes desde una sola consola.
Mientras el robot trabaja, los operarios preparan la siguiente pieza o completan acabados en otras, generando una cadencia paralela que explica el salto productivo. Roger Codina, responsable de industrialización, destaca que la programación sencilla del cobot permite adaptarlo a nuevos lotes sin detener la producción, algo esencial para una empresa que trabaja con alta variedad de referencias. Ferran Selga, director general de la división, ve en esto una oportunidad para que el personal asuma nuevas funciones mientras el sistema maneja las tareas repetitivas.
En las instalaciones de Manresa, Barcelona, la empresa Oliva Torras ha puesto en marcha un brazo robótico colaborativo que marca un punto de inflexión en su capacidad de producción. El robot UR20-1750 de Universal Robots, instalado hace poco, automatiza simultáneamente dos operaciones que antes requerían intervención manual: soldadura MIG/MAG y pulido de piezas metálicas. El resultado es un aumento del 50% en la productividad de estos procesos, una mejora que la empresa logró sin desplazar a sus trabajadores, sino reorganizando cómo colaboran con la máquina.
Oliva Torras no era nueva en robótica colaborativa. Durante cinco años, un robot anterior había manejado soldaduras en piezas pequeñas sin problemas. Pero las necesidades de la empresa evolucionaron. Necesitaban un sistema capaz de procesar piezas mucho más grandes—armarios metálicos, puertas, componentes de entre 1,5 y 2 metros de largo—y que pudiera realizar tanto soldadura como pulido en la misma pieza sin que un operario tuviera que intervenir entre operaciones. Sokad Soluciones Mecánicas, integrador certificado de Universal Robots, diseñó la solución: una célula de trabajo articulada alrededor del UR20-1750, equipada con una antorcha de soldadura Böhler, una herramienta de pulido automatizado Dynabrade y un sistema de control de fuerza Robotiq.
La máquina tiene un alcance de 1.750 milímetros, puede cargar hasta 25 kilogramos y ocupa apenas 245 milímetros de huella. Una mesa rotatoria posiciona las piezas para que el robot acceda a todas las zonas que necesitan procesamiento, permitiendo trabajar con componentes de hasta 2,5 metros. Lo que hace especialmente elegante esta configuración es el mecanismo automático de cambio de herramienta. Una vez que el robot termina de soldar, sustituye automáticamente la antorcha por la herramienta de pulido, sin que nadie tenga que intervenir. Esto no es un detalle menor: elimina un cuello de botella que antes dependía de decisiones humanas y tiempos muertos.
La puesta en marcha fue rápida. Una semana después de que comenzara la instalación, el robot ya estaba soldando. Albert Rubirola, responsable de operaciones en Sokad, atribuye parte de esta velocidad a la arquitectura de la plataforma de Universal Robots. Las URCaps—extensiones de software—permitieron integrar herramientas de distintos fabricantes sin complicaciones, y los operarios pudieron controlar todas las tecnologías desde la consola del robot. Eso significa que no fue necesario capacitar a los trabajadores en múltiples interfaces o lenguajes de programación.
Mientras el robot trabaja, los operarios no están ociosos. Mientras la máquina suelda o pule una pieza, los trabajadores preparan la siguiente o completan acabados en otras piezas. Por seguridad, el acceso a la célula está limitado cuando el robot funciona, pero esta organización paralela de tareas es lo que permite el salto del 50% en productividad. Roger Codina, responsable de industrialización en Oliva Torras, subraya que la programación del cobot es sencilla, lo que significa que no está condenado a fabricar un único producto. Eso es crucial para una empresa que trabaja con series pequeñas y medianas con alta variedad de referencias.
La flexibilidad es, de hecho, el verdadero valor agregado. Sin necesidad de detener la producción, Oliva Torras puede reprogramar el sistema para adaptarse a nuevos lotes de producto. Para una fabricación caracterizada por la variedad, esto es un cambio de juego. Ferran Selga, director general de la división Oliva Torras Metal, ve en esto una oportunidad para que el personal evolucione. La formación requerida para operar estos robots es accesible, dice, lo que significa que los trabajadores pueden asumir nuevas funciones mientras el sistema automatizado maneja las operaciones repetitivas. La experiencia previa de la empresa con robótica colaborativa sirvió como trampolín para esta expansión hacia piezas más grandes y operaciones combinadas. Lo que comenzó como una solución para componentes pequeños ahora abre nuevas posibilidades en toda la gama de procesos de soldadura y pulido de la empresa.
Citas Notables
Las URCaps permiten integrar fácilmente las herramientas desde el software del robot y que el operario pueda operar las diversas tecnologías usando la consola del equipo— Albert Rubirola, responsable de operaciones de Sokad
La programación de los cobots es sencilla, por lo que no son una solución que se limite a fabricar un solo producto— Roger Codina, responsable de industrialización en Oliva Torras