En las costas espirituales de África Occidental, la Iglesia católica convocó a su juventud no solo para rezar, sino para escuchar una postura antigua sobre la vida nueva: que cada concepción lleva en sí un propósito divino y que el aborto es una puerta que debe permanecer cerrada. Durante la Primera Jornada de la Juventud de la región, celebrada en Ghana, obispos y líderes eclesiásticos ofrecieron a una generación marcada por la incertidumbre un mapa moral trazado desde la fe, recordándonos que las instituciones más antiguas del mundo siguen compitiendo por el alma de las más jóvenes.