En un momento en que la inteligencia artificial redefine el orden tecnológico mundial, un grupo de gigantes estadounidenses —Nvidia, Microsoft, Palantir y Meta— ha elevado su voz ante los responsables políticos para abogar por modelos de IA de peso abierto. Su argumento no es solo técnico: es una advertencia sobre el riesgo de perder terreno frente a competidores chinos que ya ofrecen alternativas más accesibles y económicas. Detrás del llamado al bien común late también un interés legítimo: un ecosistema abierto dispara la demanda de chips y amplía mercados, recordándonos que en la geopolític