En el tablero de la inteligencia artificial, donde el hardware y el software convergen hacia un mismo horizonte de poder, Nvidia —la empresa más valiosa del mundo— negocia la compra de Hugging Face por aproximadamente US$13.000 millones. La plataforma, nacida en 2016 y convertida en el gran repositorio colaborativo de modelos de IA, triplicaría su valoración de hace tres años en esta operación. El movimiento revela algo más profundo que una transacción comercial: la voluntad de quien fabrica los cimientos de la era artificial de construir también sus paredes y su techo.