Desde los veinticinco años, el cuerpo humano comienza a perder silenciosamente una de sus proteínas más fundamentales: el colágeno. La nutricionista peruana Kiomi Yanuki Soto recuerda que este proceso, inscrito en la biología de todos, no exige remedios costosos, sino una mirada atenta a los alimentos de siempre: las patitas de pollo, la piel del pescado, el tuétano de res. En la mesa cotidiana, y con el apoyo de vitamina C, zinc y cobre, reside una estrategia sencilla para acompañar con dignidad el paso del tiempo.