En el umbral de una visita que conjuga lo sagrado y lo diplomático, Francia se dispone a recibir al Papa León XIV con una preparación que trasciende la logística: es el reflejo de cómo las naciones modernas negocian entre la fe, la seguridad y el protocolo internacional. El Nuncio Apostólico ha subrayado que el interés despertado —tanto en las esferas oficiales como en la ciudadanía— revela que ciertos eventos conservan aún la capacidad de unir lo institucional con lo profundamente humano.