Ángel lo asesinaron y eso se sabe
La autopsia original detectó 21 hematomas craneales y lesiones compatibles con síndrome del sacudón, pero nuevos estudios apuntan a neumonía como causa de muerte. El niño fue revinculado con su madre biológica en noviembre tras cinco años de separación; murió cinco meses después en paro cardiorrespiratorio con daño cerebral irreversible.
- Veintiuno hematomas craneales y hemorragia subaracnoidea documentados en autopsia inicial
- Niño revinculado con madre biológica en noviembre tras cinco años de separación; murió cinco meses después
- Nuevo informe histopatológico apunta a neumonía severa como causa de muerte, no trauma craneoencefálico
- Madre e padrastro imputados por homicidio agravado; cargos podrían reencuadrarse como abandono de persona
Un estudio histopatológico sostiene que el niño Ángel López murió por neumonía severa, no por golpes como indicaba la autopsia inicial, lo que podría reencuadrar los cargos contra su madre y padrastro.
Más de un mes después de que Ángel López, un niño de cuatro años, ingresara al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia en paro cardiorrespiratorio, la investigación que parecía tener un rumbo claro ha dado un giro que complica todo lo que se creía saber. La autopsia inicial había documentado veintiuno hematomas en el cuero cabelludo, una hemorragia subaracnoidea y un edema cerebral difuso con herniación secundaria—hallazgos que apuntaban sin ambigüedad hacia una agresión física severa. Pero un nuevo informe histopatológico, incorporado recientemente al expediente, sostiene que el niño murió por una neumonía severa que derivó en insuficiencia cerebral por falta de oxígeno. Es el tipo de contradicción que puede reescribir un caso entero.
La historia de Ángel comienza con una decisión judicial que su padre, Luis López, cuestiona con dureza: en noviembre del año anterior, después de cinco años de separación, el niño fue revinculado con su madre biológica, Mariela Altamirano. Según el abogado Roberto Castillo, representante de López, la madre había visto al niño apenas dos veces antes, durante aproximadamente cuarenta y cinco minutos cada ocasión. Cinco meses después, el 5 de abril, Ángel llegó al hospital en estado crítico. Los médicos encontraron lesiones compatibles con violencia física, pupilas fijas dilatadas—signo de daño cerebral grave—, y un nivel de glucemia superior a cuatrocientos miligramos por decilitro, valores anómalos para un niño de su edad. La versión que Altamirano ofreció inicialmente—una descompensación durante el sueño—no coincidía con lo que los médicos estaban viendo.
La autopsia, firmada por la forense Natalia Gómez, profundizó el cuadro de violencia. Además de los veintiuno hematomas craneales, el informe registró lesiones compatibles con el síndrome del sacudón, ese mecanismo de maltrato en el que el cerebro del niño impacta repetidamente contra el cráneo al ser sacudido con fuerza, con consecuencias que van desde hemorragias hasta daño neuronal irreversible. El informe también documentó tres lesiones de vieja data—cicatrices en la zona frontal derecha, el dorso del tórax y bajo la mandíbula—que no estaban vinculadas a la causa de muerte inmediata. Con esa evidencia, Mariela Altamirano y su pareja, Michel Kevin González, fueron imputados por homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. Altamirano permanece en el Instituto Penitenciario Provincial de Trelew; González está en la Alcaidía Policial de Comodoro Rivadavia.
Ahora, los estudios histopatológicos han introducido una incertidumbre que podría cambiar todo. Si la causa de muerte fue neumonía severa y no trauma craneoencefálico, la imputación podría reencuadrarse como abandono de persona seguido de muerte—un cargo significativamente diferente. Fuentes cercanas al expediente confirmaron que el informe final de autopsia con todos los estudios aún está pendiente de presentación. Pero la reacción de Lorena Andrade, pareja del padre de Ángel, fue inmediata y categórica. Rechazó la hipótesis de la neumonía y afirmó que se trató de un homicidio. "Ángel no tenía ninguna enfermedad. A Ángel lo asesinaron y eso se sabe", declaró a ADN Sur. Agregó que el niño había estado vivo durante cuatro años con su padre, y que en cinco meses con su madre "agarró una enfermedad y murió". "¿Y los golpes en la cabeza, las hemorragias?", preguntó. "Es una mentira lo que están hablando".
Mientras la investigación se redefine, la querella—representada por Castillo—ha impulsado un jury de enjuiciamiento contra el juez de Familia que ordenó la revinculación. También presentó denuncias contra la Defensora de Menores y dos psicólogas que intervinieron en el caso. Lo que comenzó como una investigación por violencia física extrema se ha convertido en un laberinto de contradicciones médicas, decisiones judiciales cuestionadas y acusaciones cruzadas. El informe final de autopsia, cuando llegue, podría cerrar algunas preguntas. Pero es poco probable que cierre todas.
Notable Quotes
Ángel no tenía ninguna enfermedad. A Ángel lo asesinaron y eso se sabe— Lorena Andrade, pareja del padre de Ángel
Cuatro años con su papá y estuvo vivo. En cinco meses agarró una enfermedad y murió. ¿Y los golpes en la cabeza, las hemorragias? Es una mentira lo que están hablando— Lorena Andrade
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que dos análisis médicos lleguen a conclusiones tan opuestas sobre la causa de muerte?
La autopsia inicial se basó en lo que los médicos vieron en el cuerpo: hematomas, hemorragia cerebral, edema. Eso es evidencia física directa. Los estudios histopatológicos son análisis de tejido a nivel microscópico que pueden revelar infecciones o procesos patológicos que no son visibles a simple vista. Ambos pueden ser correctos en lo que observan, pero apuntar a causas diferentes.
Entonces, ¿es posible que el niño haya tenido neumonía y también haya sido golpeado?
Eso es lo que nadie está diciendo claramente, pero sí es posible. Un niño con neumonía severa puede estar débil, irritable, difícil de cuidar. Las lesiones antiguas documentadas en la autopsia sugieren que hubo violencia antes. Lo que está en disputa es qué lo mató en ese momento específico.
¿Por qué la madre dice que el niño estaba sano?
Porque si admite que estaba enfermo, la narrativa cambia. Si murió de neumonía, ella podría argumentar que fue negligencia médica, que no lo llevó al hospital a tiempo, que no tuvo acceso a antibióticos. Pero si fue golpeado, es culpable de homicidio. La diferencia legal es enorme.
¿Qué impacto tiene la revinculación judicial en todo esto?
Es el punto de quiebre. El padre cuestiona por qué un juez ordenó que un niño que había estado cinco años con él fuera a vivir con una madre que apenas lo conocía. Si algo salió mal en esos cinco meses, esa decisión está bajo escrutinio ahora. La querella está tratando de responsabilizar al juez, a los psicólogos, a todos los que dijeron que era seguro.
¿Qué viene ahora?
El informe final de autopsia. Eso es lo que va a determinar si los cargos se mantienen como homicidio agravado o se reencuadran como abandono. Y probablemente un juicio donde los peritos médicos van a tener que explicar, bajo interrogatorio, cómo llegaron a conclusiones tan diferentes.