Nueve delfines languidecer en abandono tras cierre de parque acuático en Cancún

Nueve delfines viven en condiciones de abandono con enfermedades crónicas graves, estrés psicológico y deterioro físico progresivo sin plan de solución a largo plazo.
Están ahí, prácticamente casi todo el día, inmóviles y sumergidos
Descripción del comportamiento de los delfines en los estanques, según monitoreo de Veeleaf durante el último año.
Mark

¿Por qué estos delfines no pueden simplemente ser liberados en el océano?

Mimi

Porque fueron capturados en las Islas Salomón, no en aguas mexicanas. Además, tienen problemas de salud graves y dependen completamente de los humanos para comer. Liberarlos sería probablemente condenarlos a muerte.

Luke

Pero ¿cuánto sabemos realmente sobre su estado de salud? La Profepa dice que mejoró el agua, pero Veeleaf dice que sigue siendo un desastre. ¿Quién está verificando realmente?

Mark

Entonces, ¿cuál es la solución?

Mimi

La ley dice que deben ser trasladados a corrales marinos abiertos conectados al mar, o a instalaciones con intercambio de agua. Pero eso requiere dinero, infraestructura y voluntad política.

Luke

Y un reglamento que aún no existe. El gobierno tiene 180 días desde la aprobación de la ley para expedir ese reglamento. ¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

Mark

¿Qué tan grave es la situación ahora mismo?

Mimi

Mincho tiene cáncer en la lengua. Solei es ciega. Diego perdió parte de su aleta. Todos tienen úlceras en la boca. El agua tiene algas y heces. Los delfines pasan el día inmóviles o sumergidos por aburrimiento.

Luke

Pero ¿cuánto de eso fue documentado por inspectores oficiales versus por activistas? No es que dude de Veeleaf, pero necesitamos saber si hay supervisión independiente real.

Mark

¿Hay otros delfines en esta situación en México?

Mimi

Sí. En Quintana Roo aún hay 13 delfinarios activos que operan mediante amparos judicales contra la Ley Mincho. Hay cientos de delfines en cautiverio en todo el país.

Luke

Pero esos están siendo explotados en espectáculos. Estos nueve están abandonados. Son situaciones diferentes, aunque ambas sean malas.

Mark

¿Quién es responsable de cuidarlos ahora?

Mimi

Técnicamente, Ventura Entertainment. Pero la empresa no responde a los intentos de contacto y parece no tener plan alguno. La Profepa dice que supervisa, pero las visitas son mínimas.

Luke

Eso es lo preocupante. Si la empresa no responde y la supervisión es mínima, ¿quién está realmente a cargo? ¿Quién garantiza que estos animales reciban cuidado básico mañana?

Mark

¿Cuánto tiempo pueden vivir así?

Mimi

Pueden vivir hasta 40 años en cautiverio. Pero la calidad de vida importa. Están estresados, enfermos, solos la mayor parte del día.

Luke

Y la ley da plazo hasta enero de 2027. Eso es poco más de tres meses. ¿Hay algún plan concreto para entonces, o es solo una fecha en el papel?

Mark

¿Qué necesitan estos delfines para tener una vida decente?

Mimi

Agua limpia con salinidad correcta. Sombra. Estimulación. Cuidado veterinario regular. Compañía. Dinero.

Luke

Mucho dinero. Y decisiones políticas difíciles sobre si es mejor mantenerlos donde están con mejores condiciones o intentar algo más arriesgado. Nadie parece estar tomando esas decisiones.

  • Nueve delfines con edades entre 13 y 38 años en parque clausurado de Cancún
  • Mincho padece carcinoma lingual; Solei es ciega; Diego perdió aleta caudal
  • Parque cerrado hace casi un año tras Ley Mincho de julio de 2025
  • Plazo legal hasta enero de 2027 para reubicar animales; reglamento aún no expedido
  • 13 delfinarios aún operan en Quintana Roo mediante amparos judiciales

Nueve delfines sufren enfermedades crónicas graves incluyendo carcinoma lingual, pérdida de visión y abrasiones dentales tras años de explotación en espectáculos. El parque fue clausurado hace casi un año tras la Ley Mincho de julio de 2025, pero los delfines permanecen en estanques deteriorados con agua contaminada y mínima supervisión.

Nueve delfines viven en condiciones deplorables en un parque acuático clausurado de Cancún tras la aprobación de la Ley Mincho que prohibió espectáculos con mamíferos marinos. Los animales, con edades entre 13 y 38 años, presentan padecimientos crónicos graves y están atrapados en un limbo legal.

A pocos metros de las playas turísticas de Cancún, nueve delfines permanecen en un parque acuático deteriorado que cerró hace casi un año. Dos hembras —Solei y Oceanía— y siete machos —Mincho, Diego, Apolo, Flex, Satu, Squalo y Salomón— pasaron la mayor parte de sus vidas en cautiverio, obligados a actuar en espectáculos de delfinarios. Sus edades oscilan entre los 13 y los 38 años, y todos cargan con el peso de esa explotación en sus cuerpos enfermos.

Los daños acumulados son graves y variados. Mincho sufre un carcinoma en la lengua, resultado de un golpe violento contra el concreto de una piscina durante un salto en un espectáculo hotelero hace años. Diego perdió parcialmente su aleta caudal y padece abrasión dental severa. Solei ha perdido la visión en ambos ojos. Todos ellos presentan inflamaciones en las córneas y úlceras en la boca. Estos no son problemas menores ni reversibles; son las cicatrices del entretenimiento.

Los nueve delfines formaban parte del parque acuático Ventura Park, donde se los utilizaba en el delfinario Dolphin Connection hasta que las autoridades clausuraron el lugar hace casi un año. El cierre llegó después de que el Congreso mexicano aprobara en julio de 2025 la Ley Mincho —nombrada así por el mismo delfín que sufrió la caída— que prohibió los espectáculos con mamíferos marinos en el país. Pero la clausura no significó liberación ni mejora. Los nueve animales quedaron atrapados en un limbo legal, confinados en tres estanques de un parque semiabandonado con condiciones mínimas de supervivencia.

Veeleaf, una organización mexicana dedicada a la abolición de la explotación animal, monitoreó a los delfines durante el último año y documentó su deterioro. El agua en los estanques contiene tanto algas como heces de los animales, lo que sugiere problemas graves en los sistemas de filtración. Los delfines pasan la mayor parte del día inmóviles o sumergidos, comportamientos que revelan aburrimiento y falta de estimulación. Durante muchos meses no tuvieron sombra alguna; hace pocas semanas colocaron franjas de malla que los activistas consideran insuficientes. Los encargados de la empresa están en el lugar apenas un par de horas diarias para tomar fotografías, dejando a los animales solos el resto del tiempo. Además, utilizan cloro para combatir el crecimiento de algas, lo que daña los ojos de los delfines, que necesitan agua salada o al menos agua que simule la salinidad marina para funcionar correctamente.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó una verificación en agosto e informó que detectó que la salud de tres delfines es muy delicada debido a su edad avanzada y padecimientos crónicos, y que el resto también presenta diversas alteraciones. Afirmó haber observado mejoras en la calidad del agua desde que sus especialistas comenzaron a dar seguimiento. Sin embargo, Fabián Pinto, cofundador de Veeleaf, señala que las visitas de los verificadores son mínimas y que pasan varias semanas sin que los inspectores se presenten. La empresa Ventura Entertainment no respondió a los intentos de contacto y parece no tener plan alguno para resolver la situación.

La Ley Mincho estableció un plazo hasta enero de 2027 para reubicar a los animales, ordenando que sean trasladados en 18 meses a corrales marinos —espacios abiertos conectados al mar— en lugar de estanques de concreto. Si eso no es posible por razones geográficas, deben mantenerse en instalaciones con intercambio de agua del exterior. Los propietarios deben costear la manutención. Pero la ley contiene vagas disposiciones que han permitido a algunos delfinarios seguir operando mediante amparos judiciales. En Quintana Roo, donde se ubica la Riviera Maya, aún funcionan 13 delfinarios. En Isla Mujeres, cien personas interactúan con delfines cada hora durante el día. En Cozumel, sesenta por hora. Los cruceros llegan y sus pasajeros se lanzan a nadar con los animales desde las primeras horas de la mañana.

Liberar a los nueve delfines de Cancún no es una opción viable. Fueron traídos de las Islas Salomón en Oceanía, por lo que adaptarse a los océanos mexicanos sería extremadamente difícil. Más importante aún: sus problemas de salud y edad avanzada hacen que cualquier traslado a mejores condiciones podría poner en riesgo sus vidas. Han desarrollado una dependencia profunda de los humanos y, como animales altamente sociales, han establecido jerarquías y dinámicas complejas entre ellos. Separarlos o cambiar su entorno podría ser fatal. La bióloga marina Gisela Heckel recuerda el caso de Keiko, la orca que fue liberada en los años noventa tras una campaña internacional, y que murió prematuramente. Estos delfines ya no tienen la capacidad de capturar su propio alimento. Pueden vivir hasta 40 años en cautiverio, aproximadamente lo mismo que en libertad.

Pinto y Veeleaf han lanzado una petición para que las autoridades hagan cumplir la ley y garanticen que las condiciones en las que viven estos nueve delfines sean al menos adecuadas. Heckel advierte que se requiere una campaña de financiamiento para garantizar los recursos necesarios para el mantenimiento de mamíferos que se hicieron dependientes de los humanos. La pregunta que queda sin respuesta es si el gobierno y la empresa responsable están dispuestos a proporcionar esos recursos. Por ahora, nueve delfines esperan en estanques de concreto mientras el reloj corre hacia enero de 2027.

Los delfines siguen inmóviles, siguen sumergiéndose porque están aburridos, porque no tienen actividad
— Fabián Pinto, cofundador de Veeleaf, a BBC Mundo
Liberarlos sería lo ideal, lo que quisiéramos para todos los delfines. Pero ya que estamos en este problema, hay que darles la mejor vida posible en cautiverio
— Gisela Heckel, bióloga marina
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