En el umbral entre la biología ancestral y la civilización hiperconectada, millones de personas despiertan cada día con un cansancio que no saben nombrar. Investigadores de las universidades James Cook y de Tecnología y Diseño de Singapur han puesto nombre a esa grieta invisible: desajuste evolutivo, la tensión irresuelta entre un cerebro forjado para aldeas de ciento cincuenta personas y un mundo que exige procesar crisis globales, multitudes anónimas y comparaciones infinitas. No se trata de fragilidad individual, sino de una incompatibilidad de diseño entre lo que somos y el entorno que hem
Nuestro cerebro primitivo colapsa ante la vida moderna: el desajuste evolutivo que nos agota
El agotamiento crónico y la apatía mental afectan a poblaciones masivas, catalogados como problema de salud pública por expertos.