En el corazón de Fort Meade, la Agencia de Seguridad Nacional emprende su transformación más ambiciosa en una década, guiada por el general Joshua M. Rudd, quien busca alinear la arquitectura institucional con las realidades de un mundo donde la inteligencia artificial y la rivalidad con China redefinen el campo de batalla invisible. Cinco nuevas divisiones nacerán de este impulso reorganizador, cada una con autoridad casi autónoma, en un momento en que la agencia que escucha al mundo se pregunta si sabe escucharse a sí misma.