Nokia resurge con la IA: dispara su cotización un 70% y regresa al Euro Stoxx 50

De fábrica de pulpa a proveedor invisible de la IA
Nokia ha pasado de dominar teléfonos móviles a construir la infraestructura que sostiene los centros de datos.
Mark

¿Por qué Nokia de repente? ¿Qué cambió en los últimos años?

Mimi

Hace un año contrataron a Justin Hotard, que venía de Intel y conocía el negocio de centros de datos. Luego Nvidia invirtió mil millones de dólares. Eso fue la señal de que Nokia estaba en el lugar correcto.

Luke

Pero UBS dice que los beneficios comerciales del acuerdo con Nvidia no están claros. ¿Qué significa eso exactamente?

Mimi

Que el acuerdo atrajo inversión y atención, pero nadie sabe todavía si va a generar ganancias reales para Nokia. Es una apuesta.

Mark

¿Y los números respaldan la euforia? ¿Está creciendo de verdad?

Mimi

Creció un 8% en el segundo trimestre. Pero los últimos resultados en infraestructura de red fueron decepcionantes, un 5% por debajo de lo esperado.

Luke

Entonces el mercado ya está preciosificando todo el crecimiento futuro. Si algo falla, cae.

Mimi

Exacto. Y hay riesgos reales: regulación en EE.UU. y España, propuestas para frenar la IA, volatilidad tecnológica.

Mark

¿Quién cree en Nokia? ¿Los analistas?

Mimi

La mayoría sí. El 53% aconseja compra. JP Morgan es la más optimista, con un objetivo de 18 euros para 2027.

Luke

Pero Citi, Barclays, Santander y Sabadell son escépticos. Y JP Morgan también reconoce riesgos de pérdida de cuota de mercado.

Mark

Entonces es una apuesta sobre si la IA seguirá creciendo sin frenos.

Mimi

Sí. Si crece, Nokia gana. Si se regula o se ralentiza, Nokia cae.

  • Nokia ha subido un 70% en bolsa en 2026 y ha regresado al Euro Stoxx 50, impulsada por su apuesta por las redes ópticas para centros de datos e IA, que ya representan el 30% de su facturación.
  • Nvidia inyectó mil millones de dólares en la compañía hace un año, disparando las acciones un 20% en un solo día, pero los analistas de UBS advierten que los beneficios reales de ese acuerdo siguen sin estar claros.
  • Desde los máximos de junio, la acción ha caído un 37%, y los últimos resultados en infraestructura de red quedaron un 5% por debajo de las expectativas, revelando la fragilidad del entusiasmo.
  • La regulación de centros de datos avanza en Estados Unidos y España, amenazando con ralentizar la inversión en la que Nokia ha apostado su futuro más inmediato.
  • El 53% de los analistas recomienda comprar, y JP Morgan apunta a un precio objetivo de 18 euros para 2027, casi el doble del consenso, aunque reconoce el riesgo de pérdida de cuota ante la presión competitiva.

Nokia, la empresa que un día simbolizó la promesa infinita de la comunicación móvil y luego encarnó su propia obsolescencia, ha vuelto a los grandes índices europeos en 2026 con una cotización que ha subido un 70% en el año. Su renacimiento no viene de los teléfonos, sino de las redes ópticas que alimentan los centros de datos y la inteligencia artificial, un giro que recuerda que las grandes compañías no mueren necesariamente: a veces simplemente esperan su próxima forma. La inversión de Nvidia y el regreso al Euro Stoxx 50 son señales de que el mercado cree en esta metamorfosis, aunque la historia de Nokia también enseña que la confianza puede evaporarse con la misma velocidad con que se construye.

En el año 2000, Nokia dominaba más de una cuarta parte del mercado mundial de telefonía móvil y lanzaba el legendario 3310. Dos décadas después, su valor en bolsa había caído un 97% desde su pico histórico. La empresa que representó casi el 4% del PIB finlandés se había convertido en un símbolo de lo que ocurre cuando una compañía no ve venir el futuro.

Ahora, en 2026, Nokia ha vuelto. Su cotización ha subido un 70% en el año y ha regresado al Euro Stoxx 50. El motor de este resurgimiento no son los móviles —esa división fue vendida a Microsoft en 2014— sino las redes ópticas que conectan centros de datos y hacen posible la inteligencia artificial. Ese negocio ya representa cerca del 30% de la facturación total de la empresa.

El cambio de rumbo se aceleró cuando la compañía fichó a Justin Hotard, ex directivo de Intel especializado en centros de datos e IA, como consejero delegado. Poco después, Nvidia adquirió una participación del 2,9% mediante una inversión de mil millones de dólares. Las acciones subieron un 20% en un día. En junio, el precio tocó los 14,8 euros, su nivel más alto desde 2008.

Pero la euforia tiene sus límites. Desde esos máximos, la acción ha retrocedido un 37%. UBS advierte que la volatilidad tecnológica puede arrastrar a Nokia y que los beneficios del acuerdo con Nvidia no están del todo claros. Los últimos resultados en infraestructura de red decepcionaron, quedando un 5% por debajo de lo esperado.

El riesgo más profundo es estructural: el crecimiento de Nokia depende directamente del ritmo de inversión en centros de datos. Si ese ritmo se frena —por regulación en Estados Unidos o en España, o por incertidumbre sobre el gasto en IA— Nokia lo sentirá de inmediato. Aun así, el 53% de los analistas recomienda comprar, y JP Morgan plantea un precio objetivo de 18 euros para diciembre de 2027. Nokia ha demostrado antes que sabe reinventarse. La pregunta es si esta vez el mundo le dará el tiempo necesario para hacerlo.

En 2000, Nokia reinaba. La empresa finlandesa controlaba más de una cuarta parte del mercado mundial de telefonía móvil y lanzaba el Nokia 3310, un teléfono que se convertiría en leyenda: indestructible, prácticamente inmortal, vendido en 126 millones de unidades. El futuro parecía infinito. Pero Nokia no vio venir los teléfonos inteligentes. Mientras otros pivotaban, la compañía se quedó atrás. Su valor en bolsa se desplomó un 97% desde su pico en marzo de 2000 hasta 2021, cuando finalmente tocó fondo. La marca que había representado casi el 4% del PIB finlandés se convirtió en un fantasma.

Ahora, un cuarto de siglo después, Nokia ha resurgido. Este año su cotización ha saltado un 70%, y esta semana ha regresado al Euro Stoxx 50, el índice que agrupa las 50 mayores empresas de la zona euro. El regreso no es un retorno a la gloria de los móviles —esa puerta se cerró en 2014 cuando vendió su división de dispositivos a Microsoft—. En cambio, Nokia se ha reinventado como proveedor de infraestructura para la inteligencia artificial.

La transformación comenzó hace poco más de un año, cuando la empresa contrató a Justin Hotard como consejero delegado. Hotard llegaba de Intel, donde había dirigido el negocio de centros de datos e IA. Su misión era clara: posicionar a Nokia en el corazón de la revolución tecnológica. La apuesta fue inmediata. Nvidia, el gigante de los chips, invirtió mil millones de dólares en Nokia hace un año, adquiriendo una participación del 2,9% como parte de un acuerdo de colaboración. Las acciones subieron un 20% en un solo día. El mercado creía en la historia.

La estrategia de Nokia se centra en las redes ópticas, la tecnología que transmite información entre centros de datos y la nube. Ese negocio ya representa cerca del 30% de la facturación de la empresa. La infraestructura móvil sigue siendo más de la mitad de los ingresos, pero el crecimiento real viene de los centros de datos. En el segundo trimestre de 2026, la facturación total creció un 8% respecto al mismo período del año anterior. En junio, el precio de la acción tocó los 14,8 euros, su nivel más alto desde 2008.

Pero la euforia tiene límites. Desde esos máximos de junio, la acción ha caído un 37%. Los analistas de UBS advierten que la volatilidad que sacude a las tecnológicas puede contagiarse a Nokia, y que los beneficios comerciales reales del acuerdo con Nvidia siguen sin estar claros. Más preocupante aún: los últimos resultados de Nokia en infraestructura de red fueron decepcionantes, un 5% por debajo de las expectativas. UBS señala que el crecimiento esperado ya está descontado en el precio actual de la acción, lo que deja poco margen para sorpresas positivas.

El riesgo es estructural. La división de redes ópticas de Nokia depende directamente del ritmo de inversión en centros de datos. Si esa inversión se ralentiza, Nokia sufre de inmediato. Y hay señales de que podría ralentizarse. En Estados Unidos, la regulación de centros de datos se ha convertido en un tema central de la campaña para las legislativas de noviembre. En España, el Gobierno impulsa un real decreto para restringir su desarrollo. Las propuestas para frenar el avance de la IA también generan incertidumbre sobre el gasto futuro de las grandes tecnológicas.

Aun así, la mayoría de los analistas mantienen una postura optimista. El 53,3% de los consejos son de compra, y un 20% de mantener. JP Morgan es la más confiada: considera que el mercado está reaccionando demasiado lentamente al potencial de beneficios de la IA y la nube, y plantea un precio objetivo de 18 euros para diciembre de 2027, casi el doble del consenso del mercado, que sitúa el objetivo en 10,57 euros. Pero incluso JP Morgan reconoce riesgos, particularmente la posible pérdida de cuota de mercado por presión competitiva.

Nokia ha demostrado una capacidad extraordinaria para reinventarse. Comenzó en 1865 como una fábrica de pulpa de madera en Finlandia, evolucionó hacia el caucho y los cables, y luego dominó el mundo de los móviles. Ahora apuesta por ser el proveedor invisible de la infraestructura que sostiene la inteligencia artificial. Si la apuesta funciona, el regreso será completo. Si la regulación y la volatilidad frenan la inversión en centros de datos, la caída podría ser tan dramática como el ascenso.

El mercado está reaccionando demasiado despacio al aumento potencial de beneficios de la IA y la nube
— JP Morgan
Los beneficios comerciales para Nokia no están claros
— UBS, sobre el acuerdo con Nvidia
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