El Euro Stoxx 50 no es solo un índice bursátil: es un espejo de las fuerzas que reconfiguran la economía europea. El 21 de septiembre, Nokia regresa a ese espejo tras duplicar su valor en un año, impulsada por la inteligencia artificial y la infraestructura en la nube, mientras Volkswagen abandona su lugar histórico, presionada por la competencia china, los costos sin resolver y una transición eléctrica que aún no rinde frutos. Dos trayectorias opuestas que revelan dónde fluye —y dónde se retira— el capital en la Europa de hoy.